POR QUÉ VIENE BIEN APRENDER A VIVIR COMO JAPONÉS (PERO SIN ENTUSIASMARSE TANTO)

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            Por Esteban Maldonado Barra
Abogado. Universidad de Chile.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para mucha gente que visita Japón y vive o ha vivido en él por largos periodos de tiempo, es difícil decir que su experiencia es completamente grata in situ: detrás de todo lo hermoso y sensacional que llega a ser Japón para un visitante extranjero -o, como fue en mi caso, un adolescente con poco mundo- y el altísimo estándar de vida que se puede saborear en tan exótica tierra, hay ciertas cosas que definitivamente no harían sentir bienvenido ni a gusto a nadie y algunas de ellas incluso han llegado a ser el origen de problemáticas nacionales. No voy a ahondar en ellas, pero intentaré reducirlo al siguiente concepto: el alto nivel de rigurosidad y exigencia con que se desenvuelven en las relaciones humanas, aplicando estos altos estándares en primer lugar a ellos mismos.

Ahora bien, doce años después de haber pasado por aquellas situaciones que bordeaban lo insostenible para alguien acostumbrado a la ligereza y a un cierto nivel de “sana apatía” en todo ello, van decantándose ciertas actitudes e ideas que permiten hacer crecer de un modo diferente a quienes pasan por aquellas incómodas vivencias y sus posteriores repercusiones, transformándose en una experiencia por la que vale la pena pasar. Quiéralo uno o no, el vivir tanto tiempo en un lugar específico tan distinto al natal deja su huella en la mentalidad y el comportamiento humano, transformándose a largo plazo en un invaluable aporte para esa maduración y crecimiento. La idiosincrasia japonesa, tan acerba a pesar de la cordialidad y etiqueta que la caracteriza, puede ayudarnos a ser mejores personas aprendiendo del sentido común que su sociedad impone a quienes la integran; muchos conceptos que lo conforman pueden parecer de perogrullo, exagerados e incluso ridículos a nuestros ojos occidentales. Esta falta de visión no es algo que amerite autoflagelarse, pero sí permite ampliar la visión de lo que conocemos como “comportamiento en sociedad”, por medio de una sana autocrítica, y poder ver más allá de lo que el individualismo, los paradigmas y dogmáticas culturales nos permiten ver. La mentalidad japonesa y sus criterios, correctamente calibrados y aplicados prudentemente con ayuda de la madurez que los años y sus experiencias adjuntas nos brindan, pueden ayudarnos más de lo que podemos creer, tanto en nuestra vida personal como en la parte de ella que proyectamos hacia nuestros semejantes.

El pilar fundamental de dicho sentido común es una regla primordial proveniente de la filosofía confucianista: El individuo debe comportarse del modo más diligente y responsable al momento de desenvolverse como integrante de una sociedad, es decir, al momento de interactuar con sus semejantes o al realizar cualquiera acción que pueda afectar de cualquier modo a los demás. Pero quien determina esos niveles de diligencia y responsabilidad no es ni nunca será el individuo mismo: es la sociedad misma la que se los dicta. Y ésta, a su vez, fija esos estándares con un criterio con el que sí estamos -al menos medianamente- familiarizados: comportarse ante y con sus pares del mismo modo que al individuo le gustaría que sus pares se comportasen, respetando todos esos mismos parámetros que ya se mencionaron. Por ejemplo, si el individuo, en cuanto consumidor, desea ser atendido del mejor modo que pueda imaginar, así debe ser; y cuando sea él quien deba atender a otros, debe hacerlo igual de bien. Esta es una regla de oro que no puede ser ni será ignorada. Y se la tratan de explicar al forastero en una oración, usualmente expresada en un inglés muy rudimentario, que en el fondo es una versión alternativa e innecesariamente más larga de “donde fueres haz lo que vieres”. Dejando esto medianamente claro, quisiera pasar a mostrar una selección de ejemplos concretos y valiosos aprendizajes que pude obtener luego de pasar por esta larga catarsis, asociados a ciertas situaciones cotidianas nuestras.

  1. Siempre se tiene presente a los demás. Esto quiere decir que nunca vas caminando solo por la calle, no eres el único sentado en la mesa que quiere comer, no eres el único que espera su turno para ser atendido y no eres el único pasajero en el transporte público. Siendo así, es imperativo causar la menor molestia posible a los demás y tener presente que éstos, tal como uno, pueden ir apurados y que todos tienen el derecho-deber de dar y recibir la mayor consideración y respeto. Esto puede traducirse en servir a los demás comensales primero, caminar a un paso razonable y sin estorbar por la vía pública, realizar los trámites de forma expedita, no hacer ruidos ni movimientos molestos y, cuando fuere posible, no quedarse parado justo frente a la puerta del metro si hay gente tratando de entrar a él. Todo eso debe considerarse al momento de desplazarse de un punto a otro y al compartir espacios comunes.
  2. Uno es esclavo de sus palabras y amo de su silencio. El ejercicio de escoger cuidadosamente las palabras que se eligen decir, o bien, evitar hablar del todo, es imprescindible. En caso de confrontación, quien decide callar para ponerle fin a ésta, o quien dice exactamente lo justo y necesario para dejar callado a quien busca la animosidad es quien la gana. Aún así, los japoneses pueden llegar a tener discusiones muy acaloradas y “a grito pelado”, pero ni sonarse la nariz en público es considerado tan vulgar (de hecho, lo vulgar no es el acto en sí, sino sólo hacerlo ruidosamente y en ciertos contextos) como lo primero. Quien dice o decide algo debe hacerse responsable de ello en todo momento, sobre todo si es susceptible de crítica o polémica. No se tolera tampoco el “lanzar la piedra y esconder la mano”, así como tampoco emitir acusaciones sin el debido respaldo o fundamentos.
  3. Los problemas personales no son un factor a considerar ni una atenuante en ningún sentido. No se aceptan las excusas al momento de llegar tarde, ausentarse del trabajo, hacerlo a medias, perder el control de una situación que afecte a terceros o incomodar a quienes están a tu alrededor ni evadir responsabilidades de ningún tipo; la usual práctica de “echarle la culpa al empedrado” es inexistente. Es inconcebible que quienes no tienen injerencia alguna en los problemas personales de una persona deban sufrir sus consecuencias o que ésta los haga partícipes -voluntaria o involuntariamente- de ellas; y esto último es completamente razonable y lógico. También es mal visto victimizarse y quien quiera hacerlo se arriesga a ser ignorado y considerado como un inmaduro por sus pares. Sin embargo, habiéndose extremado esta postura en la sociedad japonesa, ha dado pie a serios problemas y daños irreparables por la severa displicencia ante aquéllos que caen en los más profundos desamparos e injusticias, como lo son los indigentes, las víctimas de acoso escolar y de delitos sexuales, los inmigrantes pobres y el Burakumin (la clase social más baja de Japón, discriminada por su situación ocupacional).
  4. Quien comete una falta o error se obliga no sólo a disculparse, sino también a enmendarlo. Lo mínimo que se espera de cualquier persona que yerre, por muy pequeño que sea e independientemente de la intención o falta de ella, es que ofrezca disculpas por ello, que no trate de justificarse y que acepte humildemente y sin resistencia alguna las consecuencias de su mal comportamiento. Si, además de las disculpas, se requiere una reparación o corrección de cualquier tipo, el mismo responsable se obliga a realizarla sin necesidad de presiones externas; la explicación más entendible que dan los japoneses ante la obligatoriedad de reparar cualquier daño a la brevedad es bastante simple: “si sólo bastara con las disculpas, la policía no existiría”. Este deber se lo autoimponen incluso los políticos (me tocó ver en ese entonces cómo un grupo de ellos, acusados de apropiación ilícita, no sólo pidieron perdón públicamente, sino que además ¡¡¡devolvieron el dinero!!!)
  5. Un hecho vale más que mil palabras. Se espera que las personas demuestren su buena crianza, buenos modales, lealtad, etc., por medio de acciones positivas, evitando hacer alarde de ello: el buen comportamiento se debe demostrar con hechos. Y por lo mismo, se suele desestimar activa y pasivamente a quienes hablan mucho, pero hacen poco o nada.

Quisiera comentar otra manifestación de este principio: Sería injusto agregar una queja más a la tristemente célebre “frialdad” en el trato y relaciones de los japoneses sin mostrar la otra cara de la moneda. Donde nosotros vemos laconismo, monosílabos y hasta desdén, ellos ven la belleza del silencio que antecede a un gesto especialmente pensado para alguien en particular, que usualmente beneficia y colma con sorpresiva felicidad a quien lo recibe; dicho gesto puede obedecer a sus gustos o caprichos personales, o más comúnmente, procurar que ese gesto sea lo más útil posible. En este sentido, es habitual y socialmente aceptable regalar sumas de dinero en determinadas ocasiones (sobre todo aquéllas que implican grandes gastos, como matrimonios y funerales).

  1. Se evita a toda costa el uso de la violencia o argumentos emocionales. Los principios rectores que sustentan las artes marciales japonesas, que no obstante muchas de ellas fueron concebidas para el combate y algunas son altamente eficientes en lo que a letalidad respecta, tienen en común el rechazo absoluto a la violencia como solución a los conflictos, desincentivan la confrontación y fomentan la búsqueda de la calma y la paz interior en todo momento para lograr óptimos resultados en su ejecución. Estos principios, transversales a todas ellas, también se aplican en el diario vivir: quien se mantiene constantemente en ese estado y lo manifiesta a través de la tranquilidad y la formalidad en su lenguaje y actos se hace respetar, pues demuestra madurez y un control absoluto sobre sus instintos y emociones. Esto es lo que ellos denominan Fudooshin o “corazón inamovible”.

Asimismo, las faltas a la normativa social tampoco se castigan violentamente ni se imponen por la fuerza siquiera: su cumplimiento se persigue a través de gentiles requerimientos o peticiones verbales, carteles o anuncios por altavoz en lugares públicos, siendo estos dos últimos siempre en un registro de habla culto formal, pidiendo por favor y agradeciendo extensamente la colaboración. Aunque de vez en cuando los primeros puedan carecer de dicha gentileza por la natural ofuscación que puede provocar una transgresión de esa naturaleza, es muy poco común y se trata de evitar tanto la termocefalia como el interpelar públicamente a quienes se comportan de modo incorrecto.

  1. Se busca la prolijidad, eficiencia y perfección en todo lo que se hace. Esto adquiere principal relevancia en el trabajo y las tareas del hogar. Tanto el medio como el resultado son igualmente importantes, y se entiende que nunca se llegará a un resultado aceptable si no se cumple a cabalidad con el medio. En términos más simples, se busca hacer las cosas bien siempre y del modo más eficiente, desde la tarea más pequeña hasta la más importante, abandonando la idea de hacer las cosas a medias, a la rápida, o por cumplir. Buscan alejarse de la mediocridad y la apatía, lo que está a la vista en… todo. Pero, en particular, donde mejor se manifiesta esta idea es a la hora de cocinar: no hay comida en este mundo más deliciosa que la japonesa, y quien sepa comerla, no sólo entenderá a la perfección el trasfondo de este último punto, sino que pasará un punto de no retorno en el que el vivir para comer se convierte en una regla de vida más, incluso cuando los ingredientes “finos” escasean.

Me gustaría cerrar esta columna recalcando que estos ejemplos de conducta, a pesar de tener consecuencias muy positivas, no son para ser aplicados al pie de la letra, sino sólo para poder calibrar y mejorar nuestros propios comportamientos; lo útil y bello del aprendizaje intercultural es precisamente eso, completamente distinto al copiar y asimilar sin pero que valga.

 

 

 

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FOOD AS A LIFESTYLE

Simone

 

Por Simone van der Graaf

Travel and Lifestyle Consultant / American Express

 

 

 

 

 

 

 

Food as a lifestyle, not an obligation

My dear friend Jaime asked me to write another article for on his website so I thought, what should I write about then? It made me realize I don’t have a lot of knowledge on many subjects. A shame? Maybe, because I am a curious person but I am also a person who needs to feel/experience things in order to be interested in them. You can’t make me happy about a book on World War 1 or how politics works in the Netherlands. I just realize that I do get inspired by specific people and what out of the ordinary life/experiences they had. I will write about that another time, inspiration.

For now I’ll write about food and I can understand that this subject does not make everybody specifically excited. But food can be quite interesting and exciting as it relates to culture, to how you feel and how it can be a part of your social life.

I became a ‘foodie ‘as they call it, mostly by my friend Tamar, from who I learned a lot, and by travelling a lot as well.

Learning to eat and like different foods

I am very lucky that I like a lot of different foods. Probably because of my father, who is the same, but I also believe it’s because my mom always tried to make different things, and brought a lot of variety. I am from Holland, and for a long time the typical thing to eat in Holland was cooked potatoes, with cooked vegetables like kale, spinach, carrots etc and some kind of meat with gravy. And in a lot of households this is still the food people eat every day, with only a little bit of variety to it.
This was also what we ate when I was really young, but then Italian food started to come to Holland, as well as Asian. My mom started to cook pasta, rise and gradually my family got used to this food too.

I find it funny how your taste also changes when you become older, I remember I did not like for example tomato, paprika, spicy food. But thinking about it I realize that probably I do now, partly because my mom used it more often in her cooking and I got used to it.

This makes me think about an example which is complete opposite, and what I will never forget. An old friend of mine had a boyfriend, and when they started living together, she had to cook two separate meals, because he only liked the typical Dutch cooked potatoes, cooked vegetables and meat. I could not believe it when I heard this. But in a way it makes sense, because he grew up only eating that kind of food.

I do think we are lucky, that we live in a time where we have so much more different types of food, that almost all ‘international’ food is available almost everywhere.

Where my love for food started

Back to where I started to really get into food. Living in Chile almost ten years ago opened my eyes (and my mouth) to so many more different types of food that I never even heard of back in Holland, and which at that time was really not known. I remember first time looking at an avocado, thinking, this looks really weird, and even unappetizing mixing it all up with tomato and different flavours to a good guacamole.But I loved it and it’s still one of my favourite things to eat. I remember first time trying sushi. Even though I have always loved fish, eating raw fish for the first time really made me think twice about it. Quick fact, shushi in Chile is still the best sushi I have ever had and it still frustrates me it’s nowhere so tasty and fresh as there J. During the seven months I lived in Santiago I traveled all over Chile and different parts in Argentina and Peru. I am so happy looking back that I have always tried new things when it comes to food. Even if it turned out to be really unappetizing. The thing is, it’s such a big part of a culture as well. For me trying different food is also showing appreciation of a country, and definitely of hospitality when you have the luck to be invited at people’s homes and join for a home cooked meal. Writing about this makes me think of being so lucky, that I am still great friends with Jaime and that always when I am in Santiago, I am also welcomed by his friends and family, and we have the most amazing home cooked meals at his parents place. Those are really precious memories.

So since then I have been to quite some different countries, tried a lot of different food like Tajine in Morocco, Gnocchi in Rome, steak tartar in Belgium, ceviche in Peru and Chile and so on.

Learning how to cook

Even though I started loving different food more and more, I did not have a lot of experience in making great food for myself. I learned a lot from my friend Tamar when we lived together in Amsterdam. Her dad used to work in kitchens for a long time and she learned a lot from him. Living with her was great, maybe even mostly because we almost always cooked together. She taught me about using different spices; different cooking techniques and this is where I started to enjoy cooking dinner.

I always hear a lot of people say that they hate cooking, especially after work, when you are already tired. A lot of people also say it takes a lot of time and effort, but I disagree on that. With many things your body adapts, and your taste too so you can find a routine that works for you. Again I am lucky I like so many different foods, so it’s probably easier to say this, but when I started working I quickly developed a very efficient and healthy way of cooking. I mostly cook for myself, but often I make two portions which means I already cooked for two days. Next to this I am a fan of the wok. I almost stir everything. So I stir different vegetables everytime, I add meat, fish or something vegetarian like nuts or tofu to it. Then separately I cook a type of pasta, rice, noodles or for example couscous and then I mix it all together, with a sauce, a mix of spices, or an oil. And when I want to eat something with potato I usually bake it in the oven, grill a hamburger and I prepare a salad. Which is a bit more work, but very satisfying when you starting to have a cooking routine and you experiment on what you like and what works for you.

Going out for dinner is one of my favorite things to do, but almost always when I do, I choose something from the menu that I don’t know how to make for myself, or it’s difficult to get the right ingredients. This way it’s also more special for me to go out for dinner.

How to eat healthy

To end this article I just want to give a couple of recommendations on how to eat healthy, which in the end does not make you feel guilty when you eat something unhealthy. And trust me, I love unhealthy things like chocolate, chips and cake too. As long as your basics, so at least your lunch and dinner, are mostly healthy.

  1. Eat varied, try to eat something different every day of the week, with a lot of use of different vegetables. This way it’s also not a problem to sometimes add something unhealthy to your meal, like cream or fries. As with everything in life, too much of something is never good, and eating varied is the opposite of eating too much of something. And also apply this for breakfast and lunch where you can. It’s for example not good to eat bread every day. Exchange it sometimes for wraps, a salad and for yoghurt as breakfast.
  2. Try adding flavor to your meal by using a mix of spices or a mix of oils. I lately discovered my pasta with a cream sauce has so much more flavor when I add stock to it. And when I make a curry I like to use coconut milk and sesame oil
  3. When you are really interested in food and health, its worth to learn more about power foods and how to add this in your daily routine. Using vitamins as a supplement can ofcourse be a good nutrial addition to your lifestyle, but there is so much more. I for examply have very sensitive eyes, and a couple of months ago I learned that flaxseed is really good for this. So I bought flaxseeds and flaxseed oil. The seeds I use for breakfast, in my Yoghurt with granola. And the flaxseed oil I can add in an Asian dish or to a salad. At the moment I have actually three different oils in my fridge, one is avocado oil, and a week ago I made a very simple rice dish with vegetables and shrimp. I only added a mix of my oils to it and it was very healthy and tasty. As long as you use a small amount of it.
  4. Eat pure. This means try to eat food that is not overproduced or with too many extra ‘unhealthy’ ingredients. And also avoid instant meals as much as possible as those also influence your taste in food.
  5. Last very important one, which also has to do with adapting to a certain routine, make sure you eat the right amount of food. It maybe sounds stupid, but I always weight my pasta, rice, everuthing in that category. If you always eat the same amount you almost never eat too much. Vegetables I never weight cause it does not matter how much you eat of those.

I hoped you enjoyed reading this article and If anybody would like to know more regarding this subject, please do let me know by adding a comment.

Happy appetite!

PREJUICIOS ZOOLÓGICOS DE UN LAGARTO

JT

 

Por Joaquín Trujillo Silva

 

Abogado. Investigador en Centro de Estudios Públicos (CEP). Académico en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

 

 

 

 

 

El pato: es el animal más tonto de la creación. Es como un objeto inanimado que de pronto recibe una descarga que le da una vida maquinal. Va de un lado a otro, con su color amarillo, como un rayo de luz que se reflecta infinitamente. El pato, sin embargo, es más lento que la luz. Su cuec cuec cuec es incesante y apenas varía de tonalidad. Una vez tuve un pato como mascota. Mientras lo vigilé, pude oponerle muros imprevistos para que rebotase, pero un día, se escabulló, no por una astucia, sino porque no llegué a tiempo. Siguió en línea recta, diciendo cuec cuec, hasta que su cuec cuec se extinguió en esa línea recta, en el infinito de una carga ciega.

El cerdo: Es el animal más inteligente, el más noble, el más correcto. La humanidad se ha equivocado al considerarlo impuro y también al comérselo. Su parentesco con el elefante le da buena memoria y la buena memoria, sabiduría. Es un compañero fiel  que desafortunadamente no ha sabido desplazar al perro, que es de una lealtad canina, seguramente por culpa del humano, que en asuntos de animales no ha hecho ninguna revolución desde tiempos del neolítico. Las orejas caídas del cerdo son más humanas que las de los humanos, que están erguidas como las de las bestias más unilaterales.  Al verse asesinado, su grito invoca a sus antepasados y pregunta una y otra vez el por qué.

El caballo: es un animal clasista cuya docilidad otorga títulos de nobleza. Los paleontólogos no han visto todavía que los seres humanos se irguieron porque imitaron al caballo y que el haber llegado a montarlo es la cúspide de la evolución, después de la cual el ser humano volvió a pisar la tierra y seguramente a agazaparse para regresar al huevo y acaso a la placenta universal del mar. Las cuatro patas del caballo impiden ver que es un bailarín de ballet clásico, que sabe siempre donde pisan no una sino esas cuatro patas. El perfil del caballo es la gran nariz de pensamiento que no puede rebajarse a salir por la boca, que es por donde también entran los alimentos, de preferencia alfalfa, avena y zanahorias.

El pavo: es un pájaro ostentoso y maligno, que arrastra sus plumaje negro como un buitre que no puede volver a las alturas. En los campos, sus recintos son ruidosos y sucios, de irracionales amenazas. Sus cuellos largos y lampiños, de bocios flácidos ornamentados de colgajos son los de una vieja conspicua que vive en reuniones conspirativas. A veces el pavo levanta las alas y se hincha como un globo, pero eso es una garra, que hace una seña a los demonios para que la acompañen en un misterio intrascendente.

La garza: es un signo de interrogación que Dios se ha colgado al cuello.

El burro: es una entidad nocturna, una mezcla de vampiro azul y ángel que se hace el tonto, inmóvil a medianoche. El burro es el único animal que estuvo en el viaje a Belén, en el pesebre, en la huida a Egipto, en la entrada en Jerusalén y algunas viejas tradiciones sostienen que estuvo al pie de la cruz y junto a la tumba de Cristo cuando estalló. Esto hace del burro un testigo privilegiado para todas las curiosidades que no se contentan con el texto sagrado. Que Cristo vuelva sobre un caballo blanco y no sobre un burro es algo que el burro no perdona, por eso vaga por los caminos, quejándose de algo que muchos confunden con supuesta torpeza. El hecho que durante la edad media el burro haya figurado vestido de obispo lujurioso, para ofender al obispo y no al burro, es un antecedente más que prueba la oscuridad en la que se encontraba sumida la ilustración de esos mil años. Véase el poema infantil de Óscar Castro: Burrito del ensueño.

El gato: Un reptil de suave pelaje, una cerámica de los faraones que conservamos por el logro de olvidadas sublevaciones. El gato no cree en la humanidad. Ve en ella una compañía muy pasajera. Beaudelaire dijo que el gato fue creado para que el hombre pudiera acariciar al león. “Mi gato nunca se ríe o se lamenta —dijo Miguel de Unamuno—, siempre está razonando”. Esto es así, el gato está haciendo planes para cuando su esclavo ya no exista. Freud fue un animal. Fue como el primer gato. Su lengua estaba llena de inmundicias porque fue el primer animal que se aseó a sí mismo. Su obsesión con lo egipcio hace pensar también en el gato.

El zorro: No es astuto, es un buen salvaje que siempre está entumido. El zorro mira de reojo y a veces eleva sus ojos sobre la punta de su hocico como si tuviese anteojos. Es el perro que no quiso esperar nada y que será el mejor compañero de los humanos en los viajes intergalácticos. Mientras tanto, el zorro es una criatura salvaje, pero como, aunque desconfiado, está lleno de bondad, pronto caerá en la trampa.

La tortuga: es una sopa que se viene escapando desde el inicio de los tiempos.

El mono: Según Madame Blavatsky —bruja  a quien se atribuye la autoría de la Revolución Rusa—, el mono es un ser humano degenerado, y no el humano un primo lejano o un descendiente del mono. Todo esto es falso, generaciones y degeneraciones por igual. El mono es un gran actor, por eso se dice que los copiones son monos. El mono y el loro son imitadores natos. Mientras el loro imita sonidos (se dice que un ejemplar llegó a memorizar 90 mil insultos), el mono imita los gestos y hasta la corporalidad humana. Al principio el mono era una piedra, una simple y tonta piedra de río,  así que puede decirse que esta piedra ha progresado mucho en su arte.

La rana: una fotografía reciente muestra a la rana sosteniendo con una pata una hoja a modo de paraguas que la cubre del aguacero, lo que viene a confirmar que la humanidad no es otra cosa que el techo. Así, la rana es el animal más importante de la historia. Gracias a la rana la humanidad comenzó a salir poco a poco de ese embarazo eterno que eran las aguas. Por lo tanto, puede decirse que la rana a través de sus herederos humanos seguramente también sacará a la humanidad de este planeta para llevarla a los charcos de otros universos. Pese a sus méritos, la rana ha tenido detractores. Se ha dicho contra la rana que su alcance revolucionario fue mediocre, reprochándosele no haber volado como un águila ni amamantado como una nutria. Pero los defensores de la rana dicen que nadie está obligado a salir de las aguas, aventurarse en la tierra ignota para transformarse en un murciélago.

La ardilla: Nunca he visto una ardilla. Cuando estaba niño, muy niño, creía que las ardillas estaban hechas de chocolate; pero no exactamente de chocolate, sino que de un chocolate un tanto vivo, que podía moverse veloz, subir y bajar por el tronco de un árbol, correr por sobre o por debajo de una de sus ramas. A veces creía que una ardilla iba a emerger de un espeso chocolate caliente. A pesar de nunca haber visto a la ardilla, siempre supe, en cambio, que los conejos de chocolate no eran más que hijos de un molde.

El perro: Del perro quisiera decir que mejor no digo nada, salvo que es el peor enemigo de mis enemigos.

Los perros, transformados en mascotas hogareñas y no en fieros guardianes, han causado una distancia imprevista. En los campos, obsequiar un perro era como regalar una vaca lechera, pero en las ciudades, obsequiar un perro sin previo aviso es una locura, tal vez una venganza, un regalo envenenado, que crecerá como las preocupaciones que dará. En el Fausto de Goethe, el diablo Mefistófeles antes de corporeizarse aparece en la forma de un perro de aguas que merodea el gabinete del doctor. Joseph Roth acusa a los nazis de haber preferido la compañía de perros a la de seres humanos; casi una vuelta de mano al antisemita Schopenhauer, quien mientras más conocía a sus alumnos (que abandonaban su sala de clases para atiborrar la de Hegel) decía querer más a su perro. Podemos imaginar a don Quijote y Sancho, por la Mancha desolada, anunciados y secundados por una jauría pacífica, de algunos desnutridos, que olfatean los detalles del camino, se detienen a orinar, mueven el rabo, van y vienen, y regresan a casa como si nada. El perro y el gato, en tanto, al negarse a abandonar el Arca de Noé para volver a la vida silvestre, fueron los verdaderos creadores de esos paisajes establecidos que llamamos hogar, y del conflicto permanente a su interior.

El hipopótamo y la ballena: El poeta T. S. Eliot habla de un hipopótamo que se va al cielo, donde lo lavan, enjuagan, secan y planchan las vírgenes mártires, mientras que la Iglesia se queda en la tierra, a ras de suelo, y nunca le dan un buen baño, el baño de la muerte, porque es eterna y es de aquí. El hipopótamo, pese a la defensa del poeta, es un animal muy desagradable. Es como una ballena que no se ha bañado nunca pues no se puede decir que sumergirse en un lodo aposado, entre cocodrilos casi fosilizados, bajo el rumor de un millón de mosquitos y haciendo de islote para aves zancudas sea equivalente a un buen baño, en el sentido norteamericano de la palabra. La ballena sí se ha bañado. En verdad, no ha dejado de bañarse y asombra que sea pariente tan cercano del hipopótamo, al punto que puede ser considerada un hipopótamo que decidió bañarse para siempre. Con todo, la ballena sale a respirar; no es un pez, es una extranjera en el mar y no es profeta en su no-tierra. Como dice Eliot, el hipopótamo espera ser sacado de los orines y ascendido a las altas cortes; la ballena no tuvo paciencia, decidió volverse a esa mezcla de no-tiempo, de vida y muerte, que es el mar. Por lo tanto, la ballena está inmensamente equivocada.

El pulpo: Es el dios más antiguo, el Hades de los griegos. Se dice que es más viejo que las malezas de la faz de la tierra, esas barbas que todos cortan. Es una especie de cerebro que redujo su cuerpo a ocho tentáculos, como una araña, pero de suaves movimientos. Es quizá una mente, un alma atrofiada por la oscuridad de esa atmósfera más densa que es el mar. El pulpo mira a los mamíferos marinos, o sea, delfines, focas, ballenas, lobos, como verdaderos extraterrestres, y sin embargo, su adn ha sido llamado alienígena, cuando, en verdad, es el más viejo habitante. Es posible que entender al pulpo nos ayude a saber cómo abrir desde dentro el universo [Véase al pulpo dentro de un frasco].

El búho: son las almas de los sabios que, de noche y entre las ramas de los árboles, esperan el momento para adquirir forma humana. Quien se come a un búho se come a Aristóteles y quien se come a una lechuza, a Hegel.

La cabra: es la locura hecha ganado. Los quesos de leche de cabra son la alquimia más rara. Todos los aceros del campo, sean arbustos como el guayacán [véase verso de Gabriela Mistral sobre la dureza de este metal vegetativo] o metales oxidados ella los come, los transmuta en leche y por lo tanto en queso. Las águilas y buitres vuelan alto, pero si alzamos más la vista, veremos sobre las nubes, peñascos jamás alcanzados por ningún andinista, y sobre aquellos, una cabra equilibrada en una sola de sus pezuñas, buscando subir más alto para comerse la basura espacial. [Véase las simbologías que para Dante Alighieri tiene esta pezuña dividida: Papa y Emperador, Iglesia y Estado, doble fin del universo, separación de las aguas en la primera vertiente].

La pantera: es el resultado de generaciones y generaciones de gatos cuyos dueños los dejaban solos en casa. [Véase el efecto de la mirada de una pantera del zoológico de Roma sobre el poeta Ezra Pound].

El pelícano: es un ave muy presente en los ovalados escudos clericales.

Reptiles: Que para la cibermitología sean los reptiles la oculta clase dominante, mientras que los mamíferos, sus subordinados, habla de cuánto ha decaído la enseñanza de la historia universal en los colegios. Con pocas y malas horas de historia, la gente acaba dándose explicaciones de poca fantasía para asuntos en torno a los cuales han girado las ciencias sociales y las humanidades desde que se cortó la cabeza del reptil Capeto.

La paloma: se dice que la paloma es una rata enalcida. El paso de animalejo despreciable a la representación más pura es un misterio sin resolver. Es posible que algún día todos los animales alcancen la dignidad de la paloma, el ser humano entre ellos. Véase el salmo en que la paloma comienza a volar y en su vuelo va expandiendo las fronteras del universo.

DIATRIBA DE LA EMPECINADA

Magda

 

Por Magdalena Fuentes García
Actriz. Licenciada en actuación. Maestranda en Gestión Cultural, Universidad de Buenos Aires.

 

 

 

 

 

 

Fue en febrero de 2014 que llegué como un pollo a esta hermosa ciudad, Buenos Aires. Cuando digo “como un pollo” es, “como un pollo”, literalmente, a pesar de los años que tenía y que hoy tengo: “valga la juventud siempre”. Y es que llegar sin haber viajado antes a una ciudad tan grande es realmente impactante.

El viaje fue a razón de realizar estudios de posgrado, luego de haberme licenciado como actriz. Tenía deseos de dedicarme a la cultura más allá de lo que estrictamente se vincula a mi profesión, por esa razón decidí realizar la Maestría en Gestión Cultural. Luego de haber sido admitida por la Universidad de Buenos Aires, estaba todo listo para llegar y hacer, vivir.

Los años de cursada fueron intensos y a pesar de eso, pasaron volando, una vez concluida la cursada, no tenía ganas de regresar a Chile, a pesar de la crisis económica y las grandes demandas sociales que cada vez se intensificaban, sentía que había muchas cosas que seguir realizando y conocer antes de volver. Por eso decidí quedarme un rato más, tiempo que se fue extendiendo sin darme cuenta. Primero fueron las ganas de realizar otra carrera, la danza fue siempre algo que me atrajo, así que postulé a la Universidad Nacional de las Artes, y para mi felicidad, quedé en la selección. Ese año fue toda una nueva experiencia, volver a la universidad, a una carrera de pregrado, a mis treinta y tantos, y redescubrirme por completo con experiencias a gusto y otras no tanto. Estaba feliz, de tener el privilegio de estudiar una carrera en forma gratuita, sin la inquietud ni el estrés de juntar la innombrable suma como la que acostumbramos a pagar en Chile a la universidad o al banco. En la UNA, teníamos el honor de tener en cada sala un piano y contar con la presencia de uno o dos músicos que tocaban en vivo para nuestra inspiración en las clases, que eran dirigidas por un profesor titular de cátedra, más un ayudante. Toda una experiencia de felicidad que me hacía cantar mientras conducía la bicicleta que amablemente me llevaba de ida y regreso a la Escuela de Movimiento ubicada en el Barrio Boedo.

La ciudad cada vez me envolvía con mayor fuerza, los teatros, los conciertos de bandas locales, los parques inmensos, la cantidad enorme de museos, el río de La Plata y la multiculturalidad que Buenos Aires ofrece y su propia gente. Es increíble como revivo todo mientras escribo esto, debo manifestar en este momento que siento una profunda admiración por el pueblo argentino, son personas muy amables -muy distinto a lo que muchas veces se ha comentado- y accesibles, muy libres.

Luego de toda esa inspiración, me decidí a realizar una obra teatral. Siempre me gustaron los monólogos, como así también los textos del gran autor chileno Juan Radrigán. Por esa razón comencé a buscar un director joven que se entusiasmara con la idea del proyecto. Fue así, que gracias al dato de una amiga bonaerense me contacté con Miguel Mango, un actor argentino de gran formación, estudiante avanzado de la carrera de Dirección Escénica que estaba por finalizar su carrera en la UNA, y con Andrea Aguirre, una ecuatoriana con formación en danza y gran dominio corporal, también estudiante de la carrera de Dirección. Así formamos un pequeño gran grupo trinacional.

Luego de un año de intenso trabajo, concluimos nuestro proyecto, al que se fueron sumando profesionales de otras áreas, los que finalmente llegamos a formar un equipo de diez personas, la mayoría, estudiantes, egresados y docentes de Universidades Públicas de Argentina. Una gran noticia para el grupo y que facilitaba las posibilidades de montarla, fue el ganarnos el Fondo de Proteatro, un programa del Ministerio de Cultura de la Nación que subsidia la producción de obras del circuito independiente en Capital Federal. Así fue como nos preparábamos para el estreno de la obra “Diatriba de la Empecinada”, un monólogo que reclama la búsqueda del desaparecido en el contexto de dictadura militar en Chile, que reflexiona sobre la perdida de amor en el mundo, apelando al amor como la figura de este que no está presente hoy, o al menos muy oculto, considerando el sistema actual que nos tiene inmersos en un individualismo de proporciones. Un texto lleno de poesía y realidad más allá del contexto político, que cala profundamente el sentir quien la presencia, no sólo por el contexto político, sino por sus grandes reflexiones humanas, con la particular impronta de este agudo escritor.

En junio de este año fue el estreno en la Sala Delborde, un espacio ubicado en el turístico barrio de San Telmo, fue neta coincidencia que estuviese ubicado en calle Chile. Una obra de autor chileno, interpretada por una actriz chilena, estrenada en calle Chile …. ¡qué cosas de la vida!   Tuvimos una muy buena temporada, a la que acudió la familia, amigos y los amigos de los amigos, y personas que llegaron por los buenos comentarios.

Hoy día preparamos la producción de otra temporada en otro barrio, ciclos y festivales.
Debo decir que me enorgullece profundamente haber realizado esta pequeña gran obra, y junto a eso haber movilizado a un grupo tan grande de trabajo para el proyecto sin haber conocido a nadie, es muy alentador saber que el arte convoca. Mis agradecimientos a Argentina y su gente de capital, la ciudad de la furia.

En tierras lejanas, siendo muy feliz.

VIVIENDO EL BREXIT

Simone

Por Simone van der Graaf

Travel and Lifestyle Consultant / American Express

 

 

 

 

 

 

 

Como vivo en Brighton, UK, mi querido amigo Jaime me pidió que escribiera sobre el Brexit.

Seré honesta: no siempre me mantengo al día siguiendo las noticias.  Sin embargo, pienso es más interesante escribir desde mi perspectiva; desde la compañía en la que trabajo y desde mis amigos. De los hechos siempre puedes leer lo suficiente, ¿no?.

En mi caso, ha sido una peculiar situación. Vine a Brighton en Abril, y las elecciones fueron en Junio. Desde el momento que vine, podías ya sentir la tensión de la elección en todas partes. .

Brighton es una ciudad repleta de personas internacionales, creativas abiertas y de espíritu libre, entonces prontamente me di cuenta que la mayoría de las personas aquí querían permanecer en la Unión Europea.

Recuerdo claramente una ocasión en la que iba caminando en un tour al viejo cine en la ciudad, en mayo, y en nuestro había principalmente gente de avanzada edad. La madre de uno de ellos, una señora de alrededor de 85 años, me escuchó hablando en holandés. Entonces ella se acercó a mi, y me dijo que también era Holandesa, mas vino al Reino Unido muchos años atrás para casarse con un Inglés y ya no podía hablar el idioma. Era realmente difícil entenderle, mas lo que pude entender, fue que ella estaba muy molesta y quería realmente el Brexit, debido a los inmigrantes que se aprovechaban de la economía del país. Estaba sorprendida, ya que ella era, de igual forma, una extranjera.

Entonces al haber llegado a este país poco tiempo antes de la gran decisión, y hablando con personas desde Brighton hasta Londres, realmente pensé que que el Reino Unido se quedaría en la Unión Europea.Puedes imaginar mi sopresa en Junio, cuando de hecho, el Reino Unido decidió irse.

Yo trabajo en American Express, casa central de la Unión Europea (¿divertido en cierta forma, no?) con al menos 1500 empleados, de los cuales, probablemente, alrededor del 50% son extranjeros.

La tensión y la atmósfera ese día, cuando todos supieron los resultados, fue horrible.

Tanto mis compañeros de trabajo internacionales como británicos, estaban en shock. Una de mis colegas es Holandesa. Ella vino acá hace 6 años atrás y está casada con una chica británica. Llegó ese día al departamento – cuando se supieron los resultados – y se encerró a trabajar.  Nuestro piso es bastante ruidoso y acogedor, mas ese día, todo estuvo en silencio.

También mi compañera de departamento se lo tomó mal. Ella es británica, mas por el trabajo internacional de sus padres le ha tocado vivir en distintos países de Europa. No podía concebir que tal vez necesitaría una visa para visitar otros países en Europa dentro de un par de años.
Ella tiene familia en Irlanda, así que ella como tantos otros estan viendo la posibilidad de tener un pasaporte irlandés.

De lo que está más furiosa, como la mayoría de las personas con las que he hablado, es del hecho que las personas que votaron por el Brexit viven en el Norte, en lugares menos desarrollados, o son lo suficientemente viejos para pensar en ellos mismos de forma egoísta mas que en sus hijos o en las futuras generaciones… o son parte de aquellos que no tienen la menor idea de que trata el Brexit.

¿Sabias que en Google las búsquedas relativas al Brexit en el Reino Unido se triplicaron el 24 de junio?.

Un factor importante, por cierto, después de lo ocurrido, fue la caída de la libra. Lo cual no es bueno para el mercado, lo cual se contrapone a la llegada de mayores turistas debido a que ahora resulta pagable.

Cuando mis amigos o familia me visitan, y a menudo me preguntan como me siento al respecto y si estoy preocupada, la verdad es que pienso de cuando en vez, principalmente, porque todo el país está enfocado en ello. Por el momento, preocuparse no tiene sentido. Tomará tiempo para que existan mayores novedades. Y más tiempo aún para la implementación de planes. Estamos con muchos extranjeros, en una compañía lo bastante conocida para que el Gobierno pueda encontrar alguna solución.

Si lo piensas bien, el Gobierno debe mantenerse flexible respecto a los extranjeros que trabajan acá. A veces recibimos actualizaciones internas, pero la mayoría de las veces, es información que no dice nada. De todos modos, no miro demasiado hacia el futuro. Esperaré, a ver que sucede. Y en el entretanto, disfrutar mi trabajo y la vida acá, en el Reino Unido.

HAGAKURE

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Por Jaime Andrés Valladares

 

 

 

 

 

 

Hace poco llegó a mis manos una versión Manga del Hagakure, adaptada por Sean Michael Wilson e ilustrada por Chie Kutsuwada.  Hagakure, literalmente, “Oculto por las hojas”, es un libro de Yamamoto Tsunetomo, situado en el siglo XVIII, que recoge los principales ideales del Bushido: el camino del guerrero.

A medida que se avanza en sus páginas, la severidad irrestricta de sus máximas, acompañadas por el magistral trazo de Kutsuwada, hace que su lectura se transforme no solo en una experiencia espiritual, sino además, en una experiencia estética.

Yamamoto Tsunetomo, quién llegó a ser un connotado samurái,  al morir su maestro no le fue posible efectuar el sepukku (suicidio ritual)  con la finalidad de seguir el destino de su amo, toda vez que este había manifestado en vida su oposición a tal practica.  Tsunetomo entonces se adentró en la profundidad de las montañas y se convirtió en monje.

En el año 1716 se publicó el Hakagure, una recopilación de cuentos, máximas y aforismos relatadas por Tsunetomo a su discípulo Tsuramoto Tashiro durante este periodo.

“El camino del samurái es la muerte”, señala el Hagakure. El traductor William Scott Wilson nos dice que esta frase debe entenderse en relación al concepto zen muga, o la muerte del ego: cuando se abandona el ego, es posible estar alerta a lo que sucede en el exterior, y por tanto, vivir el momento presente. Esta ausencia o vacío del yo, permitiría un flujo constante de los acontecimientos, pudiendo reaccionar y adaptarse a las circunstancias oportunamente.

Cierro por unos momentos el libro. Las imágenes persisten. Salgo a correr. La vorágine citadina me atrapa con sus ruidos, sus luces, sus olores. Intento enfocarme en el gris pavimento. Mi celular en tanto pretende distraerme con sus avisos sonoros. Un impulso inconsciente me lleva a revisar las notificaciones. Mensajes publicitarios. Qué pérdida de tiempo. Continúo por el frío adoquín. Estar en el momento presente no es tan sencillo cuando llevas años con distracciones. – ¡Señor, señor, se le cayeron mil pesos! -, me grita de pronto una pequeña niña. Los niños están más atentos del presente que los propios adultos: la capacidad de adelantarse a los hechos no es necesariamente una ventaja si se desatiende el presente; el entorno.

Me detengo. Respiro. Una extraña sensación de calma en medio del ruido. Un agradable vacío. – Muchas gracias -, le digo a la niña, que junto a sus padres se aleja, sorprendiéndose a cada paso con cosas cotidianas.  – Cosas cotidianas -, repito en silencio. Cuanta arrogancia en esas palabras.

El célebre escritor Yukio Mishima temía respecto a la supervivencia de los principios del Hagakure en el Japón moderno. Sin embargo, esta ética, si bien propia de una cultura y una historia determinada, ha trascendido sus barreras geográficas, culturales y temporales.

Acercarse a su comprensión desde Occidente es una reconfortante confrontación. Una sublime belleza. Un descanso. ¿De qué? ¿de quién?. De uno mismo.

LA TRAVIATA

 

 

callas

 

Maria Callas como Violetta, en 1958

 

Prof. Dr. Haroldo Quinteros B

Doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Tubinga, Alemania. Se ha desempeñado como académico en la Universidad de Heidelberg (Alemania).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En agosto pasado hubo dos acontecimientos de interés para los amantes de la ópera. Desde luego, la temporada operática anual del Teatro Municipal, que nos emocionó durante ese mes con “La Traviata” de Giuseppe Verdi, una de las tres o cuatro óperas que gozan de más popularidad en el mundo; por cierto, es también una de las mejores que se hayan escrito. También en agosto se presentó en Santiago el tenor alemán Jonas Kaufmann.

Primero, y brevemente, unas palabras sobre Kaufmann:

Si bien Jonas Kaufmann es realmente un muy buen tenor, no puede decirse que sea “el mejor del mundo”, cual fue el lema de promoción de la empresa que lo trajo a nuestro país. Esto, porque, en primer lugar, es imposible hacer rankings de este tipo en el género operático, sobre todo tratándose de sus exponentes de mayor excelencia. El tema es demasiado complejo como para dejarlo a las vulgaridades de la propaganda comercial. En este caso, y dicho de manera simple, se trata más bien de gustos, si pensamos en los aficionados a la ópera. Si, por otra parte, atendemos a juicios de expertos, es mucho lo que puede discutirse sobre el genio de un intérprete de ópera, de las obras y roles que más calzan con su calidad y temperamento de actor e intérprete, cuestión que tiene relación directa con la naturaleza de su voz, calidad histriónica, formación profesional y origen patrio. El joven Kaufmann canta, por supuesto, bien, pero, por lo menos para el suscrito, no posee, por ejemplo, la belleza del natural registro de un Pavarotti, y de un tiempo más lejano, de un Corelli, un Di Stefano o un Gigli. Tampoco la cierta dureza en la tessitura de su voz, en verdad muy germánica, va mucho con el gusto de quien escribe estas líneas. Pareciera no acercase mucho a los italianos de especial coloratura en sus obras como Rossini o al sentimentalismo mediterráneo de Puccini. En fin, subjetivo el tema, y tanto, que me atrevo a declarar mi preferencia por Villazón y el propio Flórez; por lo menos, si se trata de óperas italianas, que cubren la mayor parte del género escrito hasta, por lo menos, el primer cuarto del siglo XX, cuando el género empieza a declinar en producción. En esta misma línea, no puedo dejar de consignar sobre el concierto de Kaufmann en el Movistar Arena, que debió interpretar más a autores alemanes que italianos y, por supuesto, aunque suene a broma, no debió elegir como pieza en uno de sus encores la bella canzone napolitana “Non ti scordar di me”, que popularizara en el mundo don Luciano, en una interpretación que, a pesar de los esfuerzos de muchos, ninguno, incluido Kaufmann, ha podido remotamente igualar.

En cuanto “La Traviata,” la presentación que vi el 20 de agosto me pareció de real excelencia. Hubiese sugerido más movimiento al inicio, con algo más de fantasía, colorido, luz y movilidad corporal, propia de los ambientes de fiesta, mas aun en una casa de licencia. Para la escena final de la obra, también hubiese querido, como contraste dramático entre principio y fin, impregnarla de mayor pathos en los instantes inmediatamente anteriores a la muerte de Violetta. No obstante, también esto es, por cierto, subjetividad pura, porque hay quienes prefieren los tonos más austeros y menos contrastivos, aunque se trate de la apasionada e italianísima “La Traviata.” En lo grueso, i. e., canto, actuación, escenografía – bien situada en los años decimonónicos- y orquesta, no hubo deméritos técnicos de ninguna especie. Todos los actores representaron brillantemente sus roles tanto en el canto como en lo histriónico; desde luego, partiendo de los tres principales, todos rusos: Violetta Valéry, la heroína, por la bella soprano Nadine Koutcher; Alfredo Germont, por el tenor Sergey Romanovsky; y Giorgio Germont, por el bajo Igor Golovatenko). En suma, fue una muy buena mis en scène de la obra más popular de Verdi.

“La Traviata,” su esencia, argumento e historia:

Verdi es un autor de óperas romántico. Vivió la época del Romanticismo, creyó y se imbuyó en ella, incluido en el plano político. Un espíritu así, no podía dejar de sentirse impresionado por la lectura de una de las novelas románticas más emblemáticas, La Dame aux Camelies de Alejandro Dumas (hijo). Tanto es así, que Verdi viajó a París a ver la teatralización de la novela, lo que, en definitiva, lo decidió a transformarla en ópera. No tanto por razones de derechos de autoría, sino más bien por el prurito individualista que acusa cualquier autor romántico, Verdi, aunque siguió muy de cerca el argumento, ordenó a su guionista Francesco Maria Piave cambiar los nombres de los personajes, más sin separarse de su vena humana netamente francesa, de los ambientes parisinos ni los de la campiña de la Francia del siglo XIX. En cuanto al argumento, sólo agregó situaciones que multiplican el dramatismo de la obra, lo que consiguió plenamente.

Polémica fue “La Traviata” en sus tiempos. Aunque parezca increíble, el estreno de la ópera en 1853, escrita en la época de mayor prestigio y madurez artística de Verdi, fue un estruendoso fracaso. Verdi ya era el autor de las óperas más populares de su tiempo; esto, especialmente, porque su mayor contendor artístico, el gran Gaetano Donizetti, había muerto algunos años antes, completamente loco. A poco del estreno de “La Traviata” Verdi ya había triunfado ampliamente con magníficas obras, como “Rigoletto” y “El Trovador,” y su trabajo era admirado y conocido en los mejores escenarios de Europa. El fiasco inicial que sufrió aquella su última obra tiene, sin embargo, una explicación: la mojigatería e hipocresía existente en la ultra-religiosa y conservadora Italia de esos tiempos. En efecto, los artistas que la estrenaron, intimidados por el tóxico ambiente conservador vigente, cantaron desconcentrados, sin inspiración alguna, mientras la orquesta hacía lo mismo. La propia novela de Dumas, que inspiró a Verdi, ya había sido catalogada como inmoral en algunos círculos eclesiásticos franceses, y ni hablar, en los italianos. En los púlpitos de la pudorosa Roma no se recomendaba su lectura. Para comprender mejor todo, es preciso, brevemente, ir al argumento de la obra:

Alfredo Germont, un joven parisino, vástago de una familia burguesa de cierto rango, asiste, por invitación de amigos, a una fiesta en un lujoso lenocinio, en que descollaba la belleza de la joven cortesana Violetta Valéry. Alfredo se enamora perdidamente de ella, y le declara su amor. Violetta, aunque frívola amante transitoria de nobles y magnates, también se siente atraída por el apuesto joven, y aunque se resiste a abandonar la libertad y los bienes que le garantiza su profesión, finalmente cede a los avances de Alfredo. En ese instante de duda, irrumpe la soberbia aria Sempre libera, uno de los mayores desafíos para una soprano:

Sempre libera folleggiare di gioia in gioia, Vo´che scorra il viver mio, pei sentieri del piacer, nasca il giorno, o il giorno muoia, sempre lieta ne´ ritrovi, a diletti sempre nuovi, de volare il mio pensier.

(Siempre libre quiero ir de alegría en alegría, quiero que así transcurra mi vida para así sentir placer. Nazca o muera el día, siempre alegre quiero encontrarme con nuevas alegrías, haciendo volar mi pensamiento).

Sin embargo, Violetta, comprendiendo por fin la vaciedad de aquella vida, decide abandonarla y seguir al joven. Invierte sus ahorros en una modesta casa en la campiña, en la cual vivirían juntos para siempre. Alfredo descubre que el cortijo no era de propiedad de Violetta, y decide volver a París a realizar los trámites bancarios necesarios para también contribuir, con su propio pecunio, en la adquisición de la propiedad. En ese intertanto, llega al lugar el padre de Alfredo, Giorgio Germont para solicitar a Violetta que se separe de su hijo. La razón es que el noviazgo de la hermana menor de Alfredo ha sido condicionado por la familia del novio, de modo que la niña no será admitida en ella mientras su hermano, Alfredo, tenga relación con la cortesana más conocida de París. Violetta se resiste, pero finalmente cede, y a instancias de don Giorgio, escribe una carta a Alfredo en que le dice que no lo ama y que su verdadero amor es el barón Douphol. Alfredo, al recibir la carta, parte a París enceguecido de ira, para enfrentar a Violetta. La encuentra en un casino, participa en un juego de ruleta, gana mucho dinero, y luego de insultar a Violetta delante de todos, lanza sobre ella el dinero ganado. Giorgio Germont, en busca de su hijo, sabiendo que puede cometer una locura, llega al lugar e increpa a su hijo por aquella acción. Lo mismo hace el barón Douphol, quien lo desafía a duelo. Producido el duelo, Alfredo hiere gravemente al barón, y como tales lances estaban prohibidos en Francia, debe huir del país. Poco tiempo después, Violetta, arruinada, abandonada por sus amigos, mientras su belleza desvanece, contrae una mortal tisis. A su lecho de muerte, llegan, arrepentidos, Alfredo y su padre. Ya es tarde, y la joven muere. Es en esta escena en que tenor y soprano, Alfredo y Violetta, interpretan uno de los duetos tenor-soprano más bellos de la historia de la ópera, la diáfana aria Parigi, o cara, que sigue

noi lasceremo, la vita uniti trascorreremo, de’ corsi affanni compenso avrai, la tua salute rifiorirà… Sospiro e luce tu mi sarai, tutto il futuro ne arriderà.

(Querida, dejaremos París, la vida recorremos unidos. Te resarcirás de los sufrimientos pasados y tu salud volverá a florecer. Esperanza y luz serás para mí, todo el futuro reirá para nosotros).

Con leves cambios, este es, grosso modo, el argumento de “La Dama de las Camelias,” que tanto impresionó a Verdi. Mas, no sólo eso. La joven cortesana de la novela, Margarita Gauthier, realmente existió, y estuvo ligada a la vida sentimental más íntima de Dumas. Tanto es así, que toda la historia no es sino la historia de amor que vivió Dumas con ella. Es aquí donde no puedo dejar de evocar la figura de la mujer que realmente inspiró la novela y la ópera, la joven Marie Duplessis.

Marie Duplessis, cuyo nombre real era Rose-Alphonsine Plessis, era una joven provinciana de origen muy humilde que llegó a Paris, a los 15 años, en 1839. Cuenta la historia que era una joven bellísima, belleza que varios pintores de la época, entre ellos Edouard Viénot, inmortalizaron en conocidos retratos. No fue difícil para la joven conseguir trabajo. El primero fue en un restaurante y más tarde en una lujosa tienda de lencería, hacia donde llegaban las mujeres de la más alta y exquisita sociedad. Por su refinamiento y ambición, pronto se convirtió en la más deseada cortesana de París, llegar a ser mantenida por nobles, aristócratas y pródigos millonarios. Su mayor identidad era llevar siempre en su escote dos o tres camelias; de allí, por supuesto, el apelativo que la hizo conocida, “La Dama de las Camelias.” Obviamente, de allí también el nombre de la novela. Tuvo su propia casa de licencia en la grande ville, y fue allí donde la conoció Dumas. Como en la novela, los dos jóvenes, a la sazón ambos de veinte años, iniciaron un apasionado idilio. También, como el relato novelístico, Marie renunció a su disipada vida y partió con Dumas a su casa de campo. Sin embargo, por razones que no se conocen a cabalidad, Dumas la abandonó, de manera que aquella relación sólo duró un año. La joven, abandonada por su amante, volvió a su antigua vida en París. Poco después casó con un noble, el conde Perregaux, un anciano que según cuenta la historia, veía en ella a su hija muerta de tisis; es decir, Marie ya acusaba entonces los síntomas de la enfermedad que la llevaría a la muerte. Fue abandonada por Perregaux, casó luego con otro hombre de fortuna, y tal como relata la novela, poco tiempo después murió de tisis, a los 23 años.

Indirectamente aquel singular y romántico personaje, también estuvo ligado a Verdi. El compositor enviudó muy joven, a los 27 años, y poco tiempo después de la muerte de su primera mujer, inició una apasionada relación con una de las sopranos mejores de aquellos tiempos, Giuseppina Streponi. En los comienzos de su relación decidieron no casarse, aunque ambos podían hacerlo. Esto significó el rechazo de amigos, familiares de ambos, y desde luego, del público y el cominillo social, que tenía graves reparos a la vida personal de Giuseppina. El que fuera el suegro de Verdi, Antonio Barezzi, se lanzó públicamente contra Verdi.

En verdad, no había mucha distancia entre Marie Duplessis y Giuseppina. A ésta se la acusaba de ser una mujer inmoral, de haber tenido muchos amantes de los cuales tuvo varios hijos ilegítimos, todos muertos de pequeños, etc. Ante la pública representación que hizo Barezzi de aquel “escándalo” y sobre todo en respuesta a los ataques que pronunció sobre Giuseppina, Verdi no vaciló en responderle, también de manera pública. La misiva dice en algunas de sus líneas:

Una mujer habita en mi casa. Es libre, independiente, y ama, como yo, una vida solitaria. ¿Quién sabe cómo son nuestras relaciones, nuestros asuntos, nuestros vínculos, los derechos que yo tengo sobre ella y los que ella tiene sobre mí? ¿Quién sabe si actuamos bien o mal? Incluso, si estuviera mal, ¿quién tiene derecho a lanzar una condena? En mi casa se le debe a ella un respeto tan grande como el que a mí se debe, y a nadie le está permitido faltarle ese respeto.

No mucho tiempo después, Verdi y Giuseppina se casaron, y vivieron juntos hasta la muerte de ella, en 1887. Sólo poco más de tres años después, en enero de 1901, falleció el autor, en su conjunto, de las óperas más populares y conocidas, Giuseppe Verdi, el genial creador de “La Traviata.”

Despiértate, niño (Discurso de cuna)

JT

 

Por Joaquín Trujillo Silva

 

Abogado. Investigador en Centro de Estudios Públicos (CEP). Académico en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

 

 

 

 

 

 

Despiértate, niño

(Discurso de cuna)

 

 

No te quedes dormido, niño

que puede madurar tu corazón,

hacerte como el rey puesto

al niño muerto

que va con su sombra de la mano.

No es fácil dormir entre altares

de dioses que no creen

en tu tristeza ni tu alegría.

 

Por eso,

quédate despierto

los ojos más abiertos

como el búho en su sabio contar,

Juega y escápate

al caos de la noche

donde todo está más claro

bajo el orden de la luna.

 

Y si gobiernan las nubes,

que te moje la lluvia

y te seque el alba

como a insectos verdes.

Y por sobre todo, en sueños o despierto,

grita,

grita tanto

para que nadie duerma

nunca más.

 

 

 

 

 

 

LIBERTÉ CHOCOLAT: SOÑANDO LA LIBERTAD

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Por Rayen Campusano Barra

 

Abogada de la Universidad de Chile. Postulante a Magister en Derecho y Nuevas Tecnologías de la misma Universidad. Chocolatier y socia fundadora de Liberté Chocolat.

 

 

 

 

Toda historia de emprendimiento comienza como un sueño. ¿Pero de dónde viene el sueño? ¿cuál es la idea que viene detrás?. La inadaptación. Si, la inadaptación al sistema, al trabajo tradicional, a trabajar de lunes a viernes en las mejores horas de tu vida, darlo todo pero ver cómo pasa la vida a través de la ventana, junto al sol, junto a tu juventud, junto a tu energía, y que al final de los días, todo tu esfuerzo no será siquiera tomado en consideración y serás fácilmente reemplazable por alguien más. Nunca me pareció bien trabajar para disfrutar dos días a la semana. Eso no es vivir, es sobrevivir, yo quiero disfrutar y sentir que lo que hago tiene un propósito.

Junto a mi compañero de aventura, Gaspar, empezamos a preguntarnos, ¿existe un camino diferente?. Me di cuenta que a través de la historia, los grandes creadores, aquellos emprendedores que han llegado lejos con su idea, eran hombres comunes, algunos quienes ni siquiera terminaron sus estudios pero que tenían algo en común: eran creativos e independientes. Sí, ningún creador que haya dejado una marca en el mundo ha sido trabajador dependiente.

Entonces decidimos, tengamos un negocio propio, impulsemos nuestra idea… y luego todo el mundo empieza a decirte lo difícil que es el mundo independiente, que al final terminas trabajando más, que es más desgastante, angustioso y riesgoso porque nada es seguro. De hecho, ambos tenemos padres trabajadores independientes que si bien han logrado mucho, lo han perdido casi todo y han llegado bien abajo. En ese sentido, sabemos qué es el sufrimiento familiar.

Pero me dije: a pesar de los riegos, a pesar que podemos perder todo lo que hemos construido, qué distinto es trabajar por un sueño, y no cualquiera ¡Tú sueño!

Lo maravilloso de viajar es que te golpea de frente tu pequeñez, hay mil historias y mil realidades allá afuera esperando ser descubiertas. Y dentro de esa suerte nos encontramos con los chocolates.

En Bélgica nos topamos con miles de chocolaterías, todas hermosas, perfectas, de esas que de sólo mirar “se te hace agua la boca” y empezamos a cuestionar la realidad de nuestro país. Nos dijimos: ¿por qué en Chile en su mayoría solo nos venden chocolate sucedáneo y el verdadero chocolate de calidad está sectorizado y tiene precios difícilmente accesibles para todos? ¡que injusto si el chocolate es maravilloso y te hace feliz!.Y ahí se creó la idea de “democratizar el chocolate a todas las personas”.

¿Y si hacemos una chocolatería de buena calidad con precios justos y accesibles para todos?

Nos entusiasmó bajar la idea y concretarla. Empezamos a buscar cómo financiarnos, necesitábamos capital, y aparecieron los fondos concursables de Sercotec, un fondo del Estado para gente como nosotros. Nos fuimos a la playa, pensamos y analizamos todos los puntos. Mandamos el proyecto, quedamos preseleccionados, luego empezamos a pasar etapas, nos fueron a visitar a la casa dos veces, tuve una entrevista con una psicóloga y unos test. En todas las etapas fuimos contagiando con la idea y nuestra energía hasta que por fin, quedamos seleccionados… Que alegría nos dio. Tendríamos por fin el dinero para empezar nuestro negocio, pero uf… uf… ahí llego la burocracia. El tiempo pasaba y el fondo en dinero no llegaba. Nos empezamos a desesperar. Luego de un día para otro nos llama una empresa intermediaria quienes serían los que nos entregarían los fondos y revisarían todo el desarrollo del proyecto.

Bueno, fue una etapa difícil, desgastante, engorrosa, lenta, hasta desagradable, pero lo logramos y a pesar de todo lo que costó estoy demasiado agradecida de la oportunidad que ese fondo concursable nos dio. Pudimos formalizar nuestro negocio y en el camino conocimos gente demasiado hermosa, que hizo un trabajo maravilloso junto a nosotros. Todos ellos se esforzaron en potenciar y embellecer cada una de las aristas de esta idea: la imagen, el diseño, la contabilidad, el proceso de trabajar y mezclar el chocolate en sí mismo y con otros productos para lograr sabores maravillosos.

Al momento de elegir un nombre para nuestro proyecto, aparecieron varias opciones. Sin embargo, había una inspiración tan potente detrás, que el nombre que más nos convenció fue Liberté Chocolat. ¿Por qué ese nombre?. Bueno, decidimos que fuera una palabra en francés porque utilizaríamos materia prima directamente de Bélgica, aquel país lejano que tan maravilloso nos pareció en términos de chocolate. Y, ¿por qué la palabra libertad? por dos cosas: primero, deseábamos que quienes probaran nuestros productos, hicieran una pausa en su día ajetreado, rápido y rutinario, para trasladarse en a los confines del sabor y el placer, dejándose llevar por la endorfina y felicidad que te entrega el sabor delicioso del chocolate. Y segundo, por las ansias que tenemos de liberarnos del trabajo tradicional y dependiente, y hacer crecer nuestro propio sueño tanto que nos permita vivir de él. Es decir, queríamos que nuestros clientes sintieran un momento de libertad en su día, y nosotros liberarnos junto a ellos, ojalá para siempre.

Una vez finalizado el proceso del fondo concursable, queríamos que la chocolatería se volviera más profesional y necesitábamos un lugar para trabajar. Nos cambiamos de casa a comienzos de año para poder tener un espacio para fabricar y tener un punto de venta.

Empezó otra etapa difícil, donde mi sueldo como trabajadora dependiente se iba casi en su totalidad a pagar cuentas y solventar la idea loca que se nos había ocurrido. Debía mantenerme trabajando para poder financiar la chocolatería, ya que un sueldo fijo nos permitía invertir en ella, teniendo la confianza del dinero fijo a fin de mes.

En la oficina me pasaba día tras día revisando papeles y haciendo un trabajo mecánico que al final del día se transformaba en cansancio y mal humor. A pesar que a ratos me deprimía no poder “disfrutar” de lo ganado, me animaba la idea de pensar que estaba construyendo un sueño, y que el dinero finalmente es un medio y no tenía que ser un fin en sí mismo.

Con el paso del tiempo, de forma rápida sin duda, la chocolatería empezó a crecer, y de a poco ha empezado a solventarse económicamente.

Tengo un compañero de Universidad, Hans, quien también tiene un emprendimiento, él y su grupo de compañeros Kikin, Daniel y Diego, tuestan café. Se llaman We Are Four. Debo confesar que ellos han sido muy generosos con nosotros, nos han apoyado, compartido clientes, y traspasado un montón de buena onda y energía. Gracias a ellos en parte nos dimos cuenta de que en las cafeterías había un espacio para nosotros: el chocolate caliente.

Observando el mercado de las cafeterías, recordé: en los cumpleaños de mi familia, especialmente de los niños, siempre ha existido chocolate caliente. Se me ocurrió unír esa receta familiar traspasada de generación en generación entre las mujeres de la familia, con el chocolate belga que nosotros ocupamos, lo probamos en una máquina de espresso y creamos nuestro principal producto de estos días. Fue un éxito, a las cafeterías les ha encantado.

Con Gaspar sé que somos un equipo compatible que llegará lejos. A pesar de tener distintas personalidades, sensibilidades y reacciones frente a las cosas, él además de ser el socio fundador de Liberté Chocolat, es mi compañero de vida. Mientras hayan sueños de por medio, sé que seremos una pareja infalible, porque cuando se nos ocurre una idea nos impulsamos mutuamente y cada uno aporta sus capacidades en construir.

Yo soy la mente creativa, quien ordena las formas y la estructura, Gaspar ha sido la mano armada de la chocolatería, fabríca, despacha pedidos, tiene reuniones con compradores, luego en la noche se va a estudiar. El buen trato y simpatía que tiene lo ha hecho ser muy apreciado. Yo siempre admiraré su ímpetu y ánimo al construir este proyecto. Ha sido un excelente compañero de cruzada.

Por supuesto que nada sería posible sin la ayuda y apoyo constante de nuestras familias y cercanos. En nuestra primera feria llegaron todos a colaborar, ¡oh!, que felicidad sentí cuando éramos el stand más concurrido, y todo gracias a ellos. Nunca olvidaré aquella feria por el éxito que significó, ni a todas las personas que de alguna u otra forma estuvieron ahí, apoyándonos.

Una mentalidad abierta, la creatividad y nuestro impulso joven es lo que nos mantiene dando la pelea día a día. Emprender implica esfuerzo y sacrificio, es cansador y desgastante pero es un camino hermoso, de mucho conocimiento externo e interno.

Tenemos mucha energía y esperanza puesta en Liberté Chocolat. Creemos en nuestra cruzada de “democratizar el chocolate” y en la calidad de nuestros productos. Sabemos que llegaremos lejos porque nuestro sueño es grande. Soñamos a Liberté Chocolat, soñamos con la libertad que significa y sabemos que “si el plan no funciona, cambiaremos el plan pero nunca la meta”. Más que ver para creer, hay que creer para ver.

HOUSE, TECHNO & DJS

mPor Mato Gutmeister

 

DJ, productor musical y diseñador gráfico.  Forma parte del Crew de Djs “Future Bass” junto con Andy, FLow, y Vj Soltao.

 

 

 

 

 

 

 

In the beginning, there was Jack, and Jack had a groove.
And from this groove came the groove of all grooves.
And while one day viciously throwing down on his box, Jack boldy declared,
“Let there be HOUSE!” and house music was born.   
– “My House” Chuck Roberts

 

Cuando niño, el primer sentimiento, por lo menos en mi caso, que soy modelo 85, fue sentir los latidos del kick retumbar con intensidad en mi pecho. Más precisamente, en el área del corazón. Esa fue, la primera vez que escuché música electrónica techno en un sistema grande de sonido. De inmediato pensé y sentí “esto es de lo más emocionante que me ha pasado en la vida” y, también, ese latido, esa vibración, me contactó mucho con mi yo interno hasta imaginarme primitivo. Desde ese momento, supe que la música techno iba a ser muy importante para mí.

Muchas personas dicen que es una sensación bastante intensa y hasta violenta, si se puede llamar así. Están en lo cierto, ya que este latido o beat nos recuerda el primer sonido que escuchamos cuando nuestras células alcanzan el mínimo nivel de conciencia auditiva: el latido del corazón de nuestra madre. No en vano, los tambores y sonidos percutidos graves nos conectan con este mundo interno, en donde, incluso, perdemos “la razón” y entramos en la zona de sentir y recordar esa etapa lejana.

Este artículo explicará brevemente un fragmento de la música electrónica de la rama house y techno. Conforme un tema crece, se va especificando cada vez más. Es el caso de la música electrónica, la cual nunca ha podido ser “encasillada”, ‘metida en un solo recipiente’. Iremos por la rama de la música bailable de club o discoteque.

La música grabada cambió al mundo. Durante la Segunda Guerra Mundial, no era posible reunirse a escuchar bandas o músicos en vivo. Por lo tanto, comenzaron a proliferar los “pone discos” tanto en fiestas como el en lugares públicos.

En Francia se acuñó el término discoteque, proveniente del neologismo ‘discoteca’, acuñado para significar ‘donde se pueden encontrar colecciones de vinilos (discos)’. Sin embargo, no era un lugar fashion ni de moda, más bien, eran centros de reunión de la resistencia. Eran clandestinos, no se requería una entrada costosa o trajes de diseñador para pertenecer al “club”. Poco a poco, la idea de celebrar esas reuniones se fue sofisticando y transformando más hacia el sentido de un lugar de fiesta. Varios dueños de bares comenzaron a introducir más elementos festivos. Entonces, la gente comenzó a vestirse a la moda para ir a las discoteques. Este fenómeno se dio paulatinamente en Inglaterra y otros países de Europa.

La idea de bailar con discos reproducidos, escogidos por cualquier persona que trabajara en el bar, incluso el electricista o el conserje, comenzó a hacerse muy popular. Tal es el ejemplo del lugar en París Chez Regine, cuya dueña, durante las primeras noches, ponía letreros de “no hay espacio, agotadas las entradas”, para que, en ocasiones venideras tuviera full house.

El jazz fue el principio de toda la movida. En Nueva York el jazz proliferó con locura. También comenzaron a llenarse los lugares de moda; súmese a esto, la incursión de la radio como medio difusor de la música popular, pues, en Europa recuérdese que ese medio se utilizaba principalmente con fines políticos.

Como en Estados Unidos la radio continuó con esta orientación (a pesar de las muchas demandas y los pleitos legales de las disqueras, porque no les parecía buena idea sonar sus tracks en la radio), la industria de la música se desarrolló de manera más fluida. Aunque no tanto, las discoteques como en el inicio en Europa.

Sea por el medio que fuere, el público reaccionó desesperadamente por más música bailable, más fiestas, más lugares clandestinos y más records. Resultaba sorprendente cuán importantes se volvieron los coleccionistas de discos. Aquel que tuviera las piezas más raras, era aclamado por la audiencia. “Vamos esta noche a … porque tal persona estará poniendo su colección de discos”.

Esto fue así alrededor de los años 50. Ya en los 60, con la aparición del twist, hubo aún más furor, puesto que este nuevo baile (visto muy mal por los ingleses, al principio) impasible y vulgar, proveniente de los barrios bajos del Nuevo Mundo, se volvía cada vez más popular entre la gente joven.

Como siempre los lugares iban y venían, pasaban de moda y otros aparecían. Pero la figura de esa persona que ponía discos, cada vez más comenzaba a dominar las escenas. Además, se había liberado el baile con el twist, en el cual no se necesita pareja de baile ni saberse ningún paso.

Con la llegada de los 70, el disco hizo su aparición: esferas de espejos, plataformas y colores intensos. Todos hemos querido bailar, alguna vez, en el suelo de mosaicos de luces.

La cultura gay ha sido pionera en el surgimiento de las discoteques, Djs, y clubes. Como dijimos anteriormente, todo comenzó por los records de jazz, hechos por afroamericanos, en su mayoría. Añádase, ahora, la aparición de los lugares gay, que comenzaron a hacerse populares. Muchas celebridades visitaban frecuentemente los clubes. Tenían un ambiente mucho más liberado, menos hostil y “podías ser tal y como vos eras”.

La escena gay continuaba marcando tendencias. En estos lugares la gente coreaba las canciones, gritaba, bailaba y vivía un ambiente que era difícil de encontrar en otro tipo de lugares. Entonces, los clubes comenzaron a ponerse aún más de moda, como es el caso de Paradise Garage en Nueva York.

Había un público mayoritariamente masculino y afrodescendiente. También varias drogas, como el alcohol y los ácidos, se unieron al furor en la ciudad de la gran manzana.

El origen de esta revolución urbana se descubre, sin embargo, no en las calles sino en el laboratorio de sonido, con la invención del oscilador de ondas, aparato que genera infinitamente una onda de sonido. La onda más básica es la curva o sinusoidal y suena parecido a un clarinete. Luego, estos osciladores se unieron con otros para crear diferentes ondas, al mismo tiempo, en diferentes frecuencias y, así pudieron reproducir acordes y armonía. Se “complicaron” o se enriquecieron un poquito más, uniéndose a un teclado, que tenía filtros como Hi pass y Low pass, efectos que desfasan la onda (flanger, phaser), un control de volumen con “attack, decay, sustain y release”… Y ¡boom!, obtuvimos el sintetizador.

La llegada del “house o “warehouse

Temas como Your Love de Frankie Knuckles (1955-2014), Pump up the Volume de MARRS, o Theme from S’Express de S’Express marcaron el inicio de la música house. Este género tiene influencias de estilos como el synthpop, el electro, el disco, R&B, soul, jazz, etc. Se basa en la estructura rítmica del disco, con el bombo marcando cada tiempo, pero más minimalista y electrónico. Se caracteriza por líneas de bajo predominantes, teclados y sintetizadores, voces o samples, efectos y sonidos como white noises, reverbs, delays y flangers.

En Detroit se estaba desarrollando paralelamente el estilo techno, acuñado desde la frase techno rebels, proveniente del libro ‘La Tercera Ola’ del sociólogo estadounidense Alvin Toffles, 1979. No en vano, el autor explica que la tercera oleada está basada en computadoras, tecnología, sistemas y formas de vida.

La ciudad de Detroit posee ciertas características industriales, ello propició la aparición de la música techno, que se diferencia del house por ser más “minima”, más oscura y con un sonido menos disco.

En Berlín se desarrolló el techno enormemente, casi en paralelo con Detroit. Mientras que, en Inglaterra, surgían los animadores “MC’s”, el house garaje y el drum & Bass, proveniente de la mezcla con música jamaiquina y sus soundsystems. Kraftwerk, Juan Atkins, Cybotron, Uderground Resitance son exponenetes importantes del primer techno estilo Detroit.

No duró mucho en exportarse a Europa, donde también fue un boom y comenzó a mezclarse con otros estilos, en distintas ciudades. Así surgen géneros como el UK garage”, drum & bass, minimal Techno, hardcore, etc. Inglaterra, Alemania y Bélgica fueron países donde las discotheques marcaron historia.

El sonido de Bélgica tiene un gran protagonismo en el techno de los 90. Se basa en sintetizadores con sonidos tipo hoover, con stabs pesados y estridentes, más la percusión típica del techno. Esto era el tiempo del “rave”.

Actualmente, es un movimiento mundial que posee cientos de géneros y estilos. Desde los bailables hasta otros no tanto. Tenemos la rama tropical-latina como la cumbia electrónica, el techno latino, el tropical bass, etc.

El surgimiento de la música house fue un boom. Con pocos elementos se puede hacer un excelente track de house o techno. No es necesario hacer virtuosismos rítmicos o armónicos. Lo más importante es el manejo de la energía en la pista de baile. Por estas y otras razones, mucha gente comenzó a hacer records de house. Ya que podías conseguir tu máquina de ritmos o drum machine (Roland 808, 909, 707), un bassline synth (clásico Roland TB303), sumarlos a un teclado, conseguir unos cuantos samples (provenientes de otros cds o discos) y comenzar a hacer un track.

La eficacia de la música house, y especialmente el techno, se basa en la simpleza de elementos. Cuando las personas están en una pista de baile, no solamente están escuchando la música, están (preferiblemente) bailando, socializando, tomando, etc. Hay muchos elementos que coinciden al mismo tiempo, por lo cual, un buen track tiene que ser claro, simple pero fuerte. Con un gancho o hook que sea fácil de reconocer, para que, en pocos compases y pocos segundos, la audiencia pueda hacer “suyo” el tema y bailar, en espera del próximo track y, así, sucesivamente, hasta alcanzar niveles extáticos.

No en vano, muchos músicos convencionales, han criticado estos estilos de música con juicios de valor como “es música muy sencilla”, “no tiene elementos, no tiene armonía” o “la computadora hace la música, no el humano” y, en fin, tantos otros prejuicios basados en una idea de música más rebuscada o virtuosa.

Lo cierto es que esta música ha sido un fenómeno histórico y mundial que parece no pasar de moda, y que está ocurriendo en este preciso momento.

“At this very moment people are still having sex”

La tour.

* (Tracks de Mato Gutmeister en https://soundcloud.com/gutmeister_and_mato)

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