DISYUNTIVAS

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Escena de la película Mr. Nobody (2009). Jaco Van Dormael.

 

Por Jaime Andrés Valladares

“Escoge bien. Tu elección es breve, pero a la vez infinita”  – Goethe

Es difícil saber que hubiese sido de Roma si Coriolano, en contra de los ruegos de Volumnia, hubiese decidido arrasar con la ciudad. No podemos saberlo. Como tampoco sabré jamás que hubiese sido de mi vida si en vez de escoger un taxi esta mañana hubiese decidido caminar. Tanto las elecciones más significativas como las aparentemente irrelevantes están cargadas de contenido.

Todos los días, desde que nos levantamos hasta el momento último en que la conciencia retrocede ante la efectividad del sueño, nos enfrentamos a elecciones. Son muchas las alternativas. Y el tiempo es escaso. Debemos escoger. La tragedia de la elección está dada por aquella opción que se ha desechado:  “¿Y si elegí mal?”; “¿que hubiese sido si…?”. Milan Kundera es categórico. Señala que “el hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores”. Mas, ¿y si pudiésemos?.

El director belga, Jaco Van Dormael, nos propone en su película “Mr. Nobody” (2009), la alternativa contraria: un niño, cuyos padres se han separado, se ve enfrentado a una elección imposible. Debe elegir si se queda con su padre o se va con su madre. Está junto a ellos en un andén, y el tren se encuentra próximo a partir. ¿Que hacer?. Durante el transcurso de la película vemos las distintas realidades posibles de Nemo Nobody (Jared Leto), realidades consecuenciales derivadas de esa elección imposible,  con la particularidad que Mr. Nobody es consciente de cada una de estas vidas.

Nemo es el último mortal. Con 120 años se ha transformado en el último hombre en morir de forma natural en un mundo habitado ahora por inmortales. En su lecho de muerte recuerda cada una de sus posibles vidas ante un perplejo entrevistador que se inmiscuye en las dependencias del hospital.   “Si mezclas el puré de patatas con la salsa, después no se pueden separar. Es para siempre. El humo sale del cigarrillo, pero nunca vuelve a entrar. No podemos volver atrás. Por eso cuesta elegir. Hay que tomar la decisión correcta. Mientras no elijas, todo sigue siendo posible”, reflexiona el protagonista.

Curioso nombre para un personaje. Nemo Nobody no es nadie, y es todos a la vez (todas sus vidas). Una contradicción intencionada que recuerda la paradoja de Schrödinger y los efectos de la mecánica cuántica: según la teoría, un electrón podría estar en dos lugares al mismo tiempo. Nemo Nobody ha visto todas sus posibles vidas: “antes era incapaz de hacer una elección porque no sabía lo que iba a pasar. Ahora, que sabe lo que va a pasar, es incapaz de hacer una elección.”.

Mas nosotros no contamos con la fortuna de la omnisciencia. Desconocemos las consecuencias derivadas de cada acción particular, porque no existe necesariamente una consecuencia cuando las variables dependen, además, de factores externos.

Sea quizás como reflexiona Nemo Nobody al llegar al final de la película ante la pregunta del joven entrevistador “¿de todas esas vidas, cual es la correcta?”:

“Cada una de esas vidas es la correcta. Cada camino es el camino correcto”. Posiblemente mañana, en vez de tomar el taxi o caminar, use mi vieja bicicleta. Pero, ¿y si…?.

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