LA INGENIERÍA FORESTAL Y SU ENFOQUE SOCIAL

Francisca Ruiz GozalvoPor Francisca Ruiz Gozalvo
Ingeniera Forestal, Universidad de Chile
 Se ha desempeñado como investigadora del Proyecto CONAF 006/2013, Programa de capacitación y transferencia para una mejor aplicación de la Ley 20.283, dirigido a pequeños propietarios forestales de la VI Región y desde septiembre de 2016 investigadora del proyecto CONAF 005/2016.

 

 

Cuando se me solicitó escribir este artículo, no lo dudé en ningún momento, sin embargo me generó una gran ansiedad pensar sobre ¿qué podía escribir?, tenía que ser algo que fuera interesante acerca de mi profesión, es así como dándole muchas vueltas al asunto recordé haber escuchado una vez que “uno debe escribir acerca de lo que sabe”. Esto es lo que yo sé.

Me remonto al año 2003, específicamente Diciembre, era una joven de 17 años, con la misión de escoger la carrera profesional que definiría el resto de su vida, nunca pensé que al escoger la carrera de Ingeniería Forestal, ésta me llenaría de más satisfacciones personales de las que pude llegar a imaginar.
Sin tener mayor conocimiento de la carrera, aparte de que tendría numerosas “salidas a terreno” y haber escuchado en innumerables ocasiones como comentario colectivo, que los forestales son “corta palos”, inicié mi senda del estudio con bastante éxito pero sin claridad de cuál sería el área en la que me desarrollaría, hasta que en el año 2007 tuve mi primer acercamiento concreto a lo que hoy en día es mi gran pasión.

Cursando la asignatura llamada Planificación Participativa, tuve la oportunidad de convivir con comunidades Pehuenches de la Región de la Araucanía, la actividad duró una semana y si me preguntan hoy en día ¿qué proyecto elaboramos en base a esa salida a terreno?, la verdad es que no lo recuerdo, sin embargo recuerdo con alegría la posibilidad de compartir mis conocimientos técnicos con estas familias , además de conocer acerca de su cultura , sus problemas y aspiraciones , de aquella bondad infinita y esa hospitalidad que se ha perdido en la gran capital .

Fue en aquella salida a terreno en donde supe que mi elección de ser Ingeniera Forestal, era la correcta, que quería y podía poner mi conocimiento a disposición de aquellas personas que lo necesitaran, para contribuir a iniciativas que fueran en beneficio tanto del recurso forestal como de las comunidades que lo poseían, elaborando proyectos factibles tanto en lo social como en lo económico y ambiental que surgieran de sus necesidades e intereses.

Con el transcurso de los años me di cuenta de que la preocupación por el medio ambiente y por la destrucción de los bosques nativos de Chile había crecido considerablemente en la sociedad nacional. Por otra parte, la pobreza rural y la falta de oportunidades económicas concentradas tanto en las zonas indígenas como campesinas, seguía siendo uno de los principales problemas sociales del país. Sin embargo, estudios, proyectos y políticas públicas que abordaran la relación entre las comunidades y los bosques nativos y la importancia de éstas, seguían siendo escasos por no decir inexistentes.

Los pequeños propietarios de las zonas rurales, como todos nosotros, necesitan recursos naturales, financieros, humanos y sociales como base para sus medios de vida, así como de políticas locales y nacionales favorables para mejorarlos. Es así como los recursos forestales continúan desempeñando una función vital para las poblaciones rurales y son un complemento al ingreso económico que generan las actividades agrícolas, sin embargo en la actualidad los bosques no son considerados como activos relevantes en las políticas orientadas a la superación de la pobreza en zonas rurales, el fomento productivo en estas áreas se encuentra focalizado hacia las actividades agropecuarias.

En mis salidas a terreno he podido comprobar que las comunidades rurales poseen un vasto conocimiento adaptado a las condiciones locales, que permiten mantener la productividad de sus bosques. Sin el tecnicismo que poseemos “los forestales”, estas personas nos dan cátedra identificando perfectamente las especies que componen sus bosques, las enfermedades que los afectan y las variaciones que el paisaje forestal ha sufrido con el trascurso de los años. Dando cuenta así de la estrecha relación que tienen con su recurso, situación a la que ni ellos mismos han asignado la importancia correspondiente.

Las mujeres y hombres, jóvenes y adultos mayores, aportan una diversidad de habilidades y experiencias prácticas respecto a cómo gestionar los paisajes forestales para proporcionar una mezcla diversa y equilibrada de bienes, servicios y usos. Sin embargo, si no se protegen sus derechos legales, si sus productos carecen de acceso a los mercados, si los incentivos financieros o las políticas vigentes son desconocidas o fomentan el uso excesivo y la degradación de sus paisajes, generarán un aumento a las presiones económicas sobre estas comunidades, fraccionándolas y desvalorizándolas.

Es importante incentivar a las comunidades para que adopten prácticas que permitan el uso sustentable de los bosques, esta medida tan esencial , pero impensada por algunos tiene un trasfondo mayor, ya que permite ayudar a amortiguar los efectos de las presiones antrópicas sobre el recurso forestal, es así como surge la conservación comunitaria, la cual plantea un cambio en el estilo de conservación, centrado en los habitantes locales, bajo la premisa de que “son los actores que conviven y utilizan el recurso los más indicados para encargarse de su protección”, es en este contexto cuando uno puede hacer la analogía con el diario vivir, cada persona siempre cuidará con especial atención aquello que le genera un beneficio y es de su propiedad.

El uso sustentable de los bosques que se encuentra en posesión de las comunidades rurales requiere de una gran diversidad de conocimientos tanto por parte de la gente local como de los ingenieros forestales que trabajamos con ellos. Es necesario integrar nuestros saberes técnicos con los locales o tradicionales, en el caso de los países en vías de desarrollo como es el caso de Chile, la tendencia es a reconocer y premiar el conocimiento formal (técnico), invisibilizando y desconociendo el conocimiento tradicional, específico y local, siendo común la práctica de promover desde afuera la creación de organizaciones para la implementación de programas y proyectos, lo que ha generado una debilitación de los sistemas locales de organización y toma de decisiones. De igual manera, se ha subestimado la importancia de las organizaciones territoriales. En un aprendizaje de este tipo no es tan importante la cantidad de organizaciones presentes ni su especialización, sino la calidad, representatividad y permanencia en el tiempo. En función de lo anterior es que se debe orientar a que el personal técnico de las instituciones tanto públicas como privadas, que deseen iniciar procesos de desarrollo forestal comunitario tengan en consideración el desarrollo de enfoques rurales participativos, que son la base para que tanto proyectos como programas públicos se desarrollen de manera exitosa y puedan prevalecer en el tiempo ,cumpliendo el objetivo de “mejorar la calidad de vida de las personas mediante la utilización sustentable de los recursos”.

En este contexto, es necesario realizar en los paisajes forestales rurales un proceso de transferencia tecnológica, a las comunidades locales y con éstas, con el fin de optimizar el trabajo en el bosque nativo basándose principalmente en sus experiencias personales, pero también dando un enfoque diferente que permita un máximo aprovechamiento del recurso forestal y de manera sustentable. Son pocas las iniciativas de este tipo, sin embargo puedo mencionar el proyecto “Programa de capacitación y transferencia para una mejor aplicación de la Ley 20.283, dirigido a pequeños propietarios forestales de la VI Región” del cual fui investigadora durante su ejecución, este proyecto no solo fue mi trabajo soñado, ya que me permitió desarrollar los aspectos sociales de mi profesión, sino que también me permitió observar las carencias existentes en el fomento de la relación entre comunidad y bosque nativo.

Iniciamos (hablo en plural porque fui parte de un equipo que permitió el desarrollo exitoso de esta iniciativa) actividades en 2013 con pocos recursos pero mucho entusiasmo comenzamos a levantar la información requerida en terreno para dar inicio al proyecto, no fueron pocos los obstáculos, pero las satisfacciones personales superaron cualquier inconveniente con creces.

Lamentablemente pudimos constatar la lejanía existente entre el propietario rural del recurso bosque y la Corporación Nacional Forestal (CONAF), por consiguiente reinaba también un gran desconocimiento en relación a la Ley 20.283 de Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal, la que correspondía al eje central de nuestro proyecto.

Nuestra labor en terreno permitió caracterizar no sólo el recurso existente en la región de estudio, sino que también al tipo de propietario que lo posee, dando cuenta así del deterioro del bosque nativo y del envejecimiento de sus propietarios.

En función de lo anterior es que teníamos un gran desafío , debíamos idear la manera de motivar a los pequeños propietarios del bosque nativo de la Región del Libertador Bernardo O´Higgins a ser parte del proyecto y además capacitarlos en relación a todo lo que concernía a la Ley 20.283, es por esta razón que realizamos varias charlas informativas, las que fueron previamente validadas con líderes locales y representantes de instituciones territoriales (Municipalidad, CONAF y el Programa de Desarrollo Local), entregamos material didáctico el que fue diseñado de tal manera que aquellos propietarios que no supieran leer y escribir pudiesen entender los conceptos expuestos en función de los dibujos asociados y así evitar una barrera de participación en las capacitaciones.

Nuestro mayor orgullo fue ver que los asistentes participaron activamente de las actividades realizadas, manifestaron sus dudas, generaron espacios de discusión, se motivaron a ser beneficiarios de la Ley 20.283, generaron redes de contacto con personal de CONAF y por último pero no por eso menos importante se dieron cuenta de lo esencial que es su participación a la hora de cuidar y recuperar el bosque.

Esta es una instancia que permitió el acercamiento entre bosque y sus políticas públicas con la comunidad, con este tipo de iniciativas podemos generar conciencia en la comunidad, haciéndolos partícipes del proceso recuperación del bosque nativo del país.

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