ENFERMERÍA: UNA MIRADA INTEGRAL

 

 

vanessa 3

 

Por Vanessa Del Lago

Enfermera. Universidad de Chile.

 

 

 

 

 

 

* Vanessa Del Lago. Se desempeña en área asistencial clínica y administrativa.

 

 

En el momento que entré a estudiar Enfermería a la Universidad, eso hace más de diez años, gran parte de mi círculo me felicitó por esta decisión y se alegraban porque a futuro, contarían incondicionalmente con quien pudiera “administrar inyecciones o curar sus heridas” y a veces, más parecido a un tono de broma, porque nunca faltaría un par de guantes, “parches curita” o “gasas en mi cartera” cuando saliera con ellos. Yo me alegré, porque sabía que aprendería muchos más procedimientos que sólo administrar medicamentos a través de una inyección y me causaba algo de risa esta apreciación debido a que tenía muy claro que mi aporte en la comunidad no se trataría sólo de llevar insumos de botiquín en mi cartera. Otros, en tanto, me preguntaron si estaba segura del camino que elegí y me aseguraban, con conocimiento de causa, por experiencias o referencias que alguien “alguna vez por ahí” les comentó, que mi vida pasaría a ser “un sacrificio” porque “haría turnos de por vida y me dedicaría a atender personas enfermas”. Pues bien, les aclaré que existen servicios y cargos a todo nivel de atención que requieren también rotativas diurnas y que el sistema de turnos a muchas personas sí les acomoda y por distintos motivos lo prefieren; aproveché de comentarles que elegir esta carrera fue por vocación, no significaba un sacrificio (todo lo contrario) y que además de trabajar con pacientes enfermos, también tendría la opción a futuro de desempeñarme en áreas de prevención si así lo quisiera. Por otro lado, aparecieron las opiniones de aficionados a películas y series televisivas, poniéndome en el escenario que mi trabajo se transformaría prácticamente en correr todo el día con una bandeja de medicamentos e insumos en la mano, corriendo un turno completo con pacientes en camilla hasta la sala de urgencias, alcanzando al médico en los pasillos para preguntarle dudas sobre los pacientes y seguir sus indicaciones y dedicándome sólo a las destrezas técnicas (procedimientos). Si bien es cierto, estas escenas pueden tener alguna aproximación con la realidad, sólo se trata de una mirada muy sesgada a todo nuestro ámbito de acción. Probablemente es la imagen que más recordamos porque hemos visto a la enfermera o enfermero haciendo algún procedimiento específico en la habitación de un familiar o amigo enfermo cuando lo hemos visitado (o porque alguna vez estuvimos nosotros como paciente) y luego desconocemos lo que continúa en el turno de ese/a enfermero/a. Y es que desde la puerta de la habitación hacia afuera, existen otros ámbitos de acción, un mundo relacionado con la continuidad de la atención de cada paciente, un mundo interior en cada enfermera y enfermero con base y conocimientos en su quehacer técnico y humano. Existe también un mundo relacionado con la gestión y administración de cada uno de los servicios, aquellas actividades de las que somos responsables enfermeras y enfermeros para dar continuidad al funcionamiento de un servicio, muchas acciones que tantas veces se desconocen a nivel social. Con ello, quiero decirles que nuestra labor no se limita solamente a hacer procedimientos. Nosotros somos responsables de la Gestión del Cuidado. Es de lo que les hablaré.

Antes de continuar, quisiera hacer un pequeño alcance sobre el término “las enfermeras”. Antiguamente, la enfermería era una profesión desarrollada sólo por mujeres. Con los años esto ha cambiado y en la actualidad, aunque la gran mayoría seguimos siendo mujeres, debemos recordar que también existen enfermeros hombres. Por lo tanto, es correcto referirnos a enfermeras y enfermeros y no sólo a “las enfermeras” como por muchos años se ha hecho.

A modo de introducción y antes de explicar sobre el ámbito de acción que nos compete, les comentaré cómo es la línea del tiempo en nuestro pregrado. Nuestra malla considera una formación teórica muy integral, con una esfera que incluye en los primeros años ramos del área científica como anatomía, biología, fisiología, fisiopatología, farmacología, entre otros. También ramos humanistas, como psicología, sociología y ética, por citar algunos.

Al avanzar los años se acercan los ramos y prácticas clínicas en las distintas áreas de atención y algunos cuantos otros ramos más complejos. Pasé de la teoría a la práctica para ir descubriendo y entendiendo poco a poco en terreno sobre lo que trata la teoría de la gestión del cuidado en todas nuestras acciones, lo que tanto escuché desde el primer año de carrera, lo que es nuestro pilar en la profesión. Ramos como educación sanitaria, gestión y administración en salud comenzaban finalmente a aparecer (siempre esperé con tantas ansias para saber el enfoque de los contenidos y la importancia que tendrían a futuro en mi formación profesional!…como ven, no sólo asignaturas clínicas estaban presentes). En los últimos años, ya entendía cabalmente el significado de brindar cuidados integrales y humanizados. Aunque éste era el comienzo de lo que sería mi carrera y quedaba aún mucho, muchísimo camino por recorrer y aprender, tenía la base por mi experiencia adquirida en la práctica para educar a quien pudiera dentro de mi círculo cercano, que saber administrar  un medicamento a través de una inyección no era el objetivo final de mi (en ese entonces) futura profesión y que sin embargo, si así fuera, existía todo un conocimiento y una base en algo que a vista de la mayoría podría parecer muy sencillo. Detrás de eso, existen horas invertidas en estudio, destrezas, ramos e interrogaciones aprobadas para llegar a hacerlo. Pero quiero ir más allá y volver al punto de aclarar que nuestra profesión no se trata únicamente de destrezas técnicas. No, no es únicamente a lo que nos dedicamos. El dominio de procedimientos y conocimientos clínicos es una gran arista y probablemente la más conocida de mi profesión, pero sepan ustedes que somos responsables de muchas otras actividades.

Siguiendo con el tema que nos convoca, me gustaría comentarles que nuestra profesión abarca varios ámbitos que van más allá de lo meramente técnico, nos desempeñamos en cuatro áreas: asistencial, administrativa, docencia e investigación. Claramente, la más conocida es la asistencial, tanto en el sector público como privado, siendo líderes en nuestro quehacer…aunque sí es muy cierto, muchas veces en la sociedad no se reconoce el valor de este liderazgo. Ser líderes implica estar siempre al día en nuestros conocimientos, prepararnos cada vez mejor frente a los desafíos, actuar con el mayor juicio posible, guiar equipos, teniendo muy presente que siempre nuestro máximo foco de atención son los pacientes (es decir, usted, su amigo, su familiar o yo cuando estamos en ese plano). La gestión del cuidado que anteriormente les mencioné, implica actuar bajo estándares que brinden en cada momento una atención segura y de calidad… ¿y qué significa esto? ¡pues mucho! Significa, en pocas palabras, reunir y armonizar al máximo los esfuerzos profesionales, humanos, tecnológicos y de organización a favor del paciente para asegurar continuidad en la atención.

Pues bien, ahora quiero acercarme a la definición de gestión del cuidado, qué relación tiene con el ámbito asistencial en Enfermería y qué significan  estas tres palabras que reflejan  el pilar de todas nuestras acciones. Es importante comentar que enfermeras y enfermeros tenemos la responsabilidad legal, ética y social, que como bien dije anteriormente, significa asegurar la continuidad de la atención y calidad de los cuidados de los pacientes. Desempeñamos no sólo funciones dependientes y con esto quiero decir que también tenemos autonomía en muchas de las labores asistenciales y administrativas que hacemos día a día y no todo se trata de seguir indicaciones médicas.

De acuerdo a lo dispuesto en la Norma General Administrativa N°19, del Ministerio de Salud, se define la gestión del cuidado de Enfermería como (cito textual) el ejercicio profesional de la enfermera sustentada en su disciplina, la ciencia del cuidar, con la aplicación de un juicio profesional en la planificación, organización, motivación y control de la provisión de cuidados, oportunos, seguros, integrales, que aseguren la continuidad de la atención y se sustenten en las políticas y lineamientos estratégicos  de la  institución”.  Ya vamos complejizando lo que probablemente teníamos como concepto de un quehacer puramente clínico. De todo esto se trata entregar cuidados seguros.

Quise citar esta arista para dar a entender y recalcar que nuestras actividades se basan en un conjunto de acciones planificadas bajo un criterio, optimizando al máximo los recursos. Nos apoyamos en normas y protocolos científicamente validados, además de los conocimientos específicos que cada uno de nosotros debe manejar de acuerdo a nuestras áreas, en los distintos servicios, en todo nivel de atención. Coordinamos con el máximo provecho los recursos disponibles según nuestras realidades (ya sea en sistema público o privado), somos responsables de liderar un equipo y lograr concentrarnos en el mejor criterio para la toma de decisiones en un momento determinado. Somos el nexo con diversos profesionales, coordinamos con otros servicios, a veces entre sistemas, brindamos acompañamiento espiritual al paciente y su familia, educamos, evaluamos y practicamos mejoras para el funcionamiento de un servicio o unidad…y así tantas otras tareas !!!. En resumen, también gestionamos mucho, logrando de esta manera dar continuidad a un servicio y así brindar de la mejor manera, de acuerdo a las realidades y recursos locales, los cuidados integrales de los pacientes, nuestro principal foco de atención. Hacemos más que sólo procedimientos clínicos.

Probablemente muchos de ustedes lo saben y conocen enfermeras y enfermeros que trabajan en unidades de pacientes hospitalizados, servicios cerrados complejos, ambulatorios, etc. Pero dentro de este mundo, ya sea en el sector público o privado y de acuerdo a cada realidad, existen también otras áreas donde enfermeras y enfermeros desempeñan funciones distintas a la atención directa de pacientes, siendo sus labores más bien relacionadas con administración, educación, coordinación, supervisión, informática bio médica, por citar sólo algunos ejemplos. Como pueden ver, nuestros planos de acción abarcan áreas que pudiesen ser bastante desconocidas.

Enfermería es una profesión con enfoque integral y puedo hablar a través de mi experiencia que todos estos años me han dado la razón. La práctica es fundamental para crecer y desarrollarse, seguir aprendiendo, estudiando, perfeccionarse y tratar de estar al día. Todas las jornadas son distintas y cada una trae una nueva enseñanza…siempre, y esa es una de las cosas que más me gusta de esta profesión, porque aunque tengas una jornada  buena o mala, blanca, gris o negra, reflexionas al final del día y te das cuenta que todas las vivencias pueden significar no sólo un aporte a nivel profesional, sino que también a nivel personal. La mirada que puedes llegar a tener sobre la vida y la relación con las personas y el entorno, donde sea que estés, en el plano que te encuentres, puede llegar a ser realmente enriquecedora.

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