Archivo de la categoría: Cultura

EL MISMO SOL, PERO DIFERENTE

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Por Marcus Nilsson

 

Copywriter y Comunicador Social en Marketing con enfoque en Fair Trade. Creador del Blog “30 Minutos (de música chilena)”

 

 

 

 

 

El sol es importante, tan importante que tiene el mismo nombre en español y en sueco.

Mil horas. Los suecos viven con 1000 horas menos de sol cada año. No es tanto, solo es una diferencia de dos o tres meses.

Cuando sale el sol, los suecos están preparados y alertas. Nada de buscar la sombra.

Mi barrio favorito en Malmö, Suecia, es Möllevången o “Möllan”. La feria, los cafés, la onda, más de 100 idiomas, Folkets Park, las bicicletas, los almacenes y tiendas de ropa de segunda mano, el falafel, el viento…y el sol. Entre abril y septiembre hay sol. No calienta tanto pero igual aparece entre las nubes.

Cuando recién acababa de ir a vivir a la ciudad de Malmö, un amigo me enseñó como disfrutar el sol de esa ciudad preciosa, pero con un viento terrible. En la plaza del barrio Möllevången hay muchas terrazas para tomar café o cerveza, pero con sombra o viento. Pero en un rincón de la plaza hay una pared donde siempre llega el sol, y casi nunca esta ventoso. Allí nos sentamos todos las tardes con un termo de café o un falafel. Otros amigos se sumaron uno a uno.

El sol es una alegría, pero también un tema complicado para mucha gente del mundo. En Suecia el sol a veces produce estrés. Los suecos piensan que uno tiene que disfrutar el sol, quizás salir a la playa, porque el próximo día, muy probablemente no va a haber sol.

Sol significa asado. La mayoría de las personas en las ciudades viven en departamentos y como no hay sol todos los días no vale la pena comprar una parrilla. Pero en todos los supermercados y almacenes se puede comprar un asador desechable, un “engångsgrill”.

Es una caja de folio metálico lleno con carbón (preparado con un tipo de kerosene), arriba un papel sintético (que se enciende fácilmente) y una malla de metal (que sirve como parrilla).

Cuando sale el sol hay que apurarse y no complicarse tanto. Entonces, pan comido. Se busca el supermercado más cerca para comprar un “engångsgrill”, salchichas, queso halloumi, cebolla, champiñones, pimentón, tomates, pancitos de completo, una bolsa de papas fritas y cervezas de lata (categoría 2, bajo de alcohol, que se vende en supermercados).  Después directo a la playa o al parque. Solo falta encender el papel sintético con un fósforo y esperar 15 minutos para poner las salchichas, el queso y las verduras en la parrilla de malla.

Pero no siempre vale la pena aguantar. Marisol vivió años en Lund, Suecia, pero se daba cuenta que ella y su familia realmente sufrían cuando sus hijas se despertaban diciendo: “Mamá, ¡hoy sale el sol!”. Decidieron entonces volver a Chile.

* Mil horas para un sudamericano normalmente se relaciona con la canción de Andrés Calamaro sobre esperar a su amor en la lluvia.
** Los ciudadanos de Estocolmo reciben aproximadamente 1800 horas con sol por año. Los ciudadanos de Santiago de Chile tienen aproximadamente 2800 horas con sol por año. Una diferencia de mil horas.
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EL TEATRO Y LOS NIÑOS

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Por Rosa Quinteros Ochoa

Profesora en el Colegio Alemán de Santiago (DS)

 

 

 

 

 

 

 

“Creo que, en una gran ciudad, o incluso en una pequeña ciudad o un pueblo, un gran teatro es el signo exterior y visible de una interior y probable cultura”

                                                                                                    Sir Laurence Oliver

 

El teatro es el gimnasio de nuestra imaginación. No es de extrañar entonces que en dicha arena, los niños sean grandes representantes.

Hace un tiempo atrás comencé un taller de teatro en el Colegio Alemán de Santiago, sede Vitacura. Con cierta incertidumbre respecto a su resultado, mas con infinitas ansias de probar algo nuevo.

Grande fue mi sorpresa, cuando me enteré que el taller había llenado todos los cupos; los niños se motivaron inmediatamente, ofreciéndose a cooperar en todo lo que fuese necesario desde la primera sesión. De igual modo, indispensable fue el apoyo del Colegio, que facilitó todos medios y dispuso la mayor ayuda posible. Así fue entonces como preparamos nuestra primera obra, “Looking for Mr. Papadopoulos” basada en la obra de teatro “Nadie puede saberlo”, de Enrique Bunster.

Uno de los aspectos que me maravilla del teatro, es que existe la posibilidad de salir brevemente de nuestra estructura. Cuando somos adultos,  ello resulta mucho más difícil (vaya que necesitamos teatro); cuando somos niños, si bien existe mayor espontaneidad, comenzamos ya a adquirir el temor a equivocarnos y hacer un poco el ridículo. He ahí donde radica precisamente el encanto: el teatro nos permite esa libertad. Nos permite utilizar aspectos dormidos de nuestras capacidades. Es un ejercicio de mejora constante para la personalidad.

Recuerdo a algunos de mis alumnos que eran más tímidos: sorprendieron tanto a los apoderados como a algunos profesores con su ímpetu en el escenario. Al terminar la obra, sonreían satisfechos por haber vivido una experiencia que en mucho de los casos, les significó enfrentarse a sus propios temores con la dificultad, además, de ser una obra de teatro desarrollada en idioma inglés.

El teatro, de igual modo, une. En el escenario se juntan todos aquellos que quieran ser parte y cooperar. Desde él o la más popular, hasta él o la más introvertido/a. Hay una sana convivencia que se extiende más allá del término de la obra. Se extiende a la sala de clases. Se extiende a la familia. Se extiende a la vida en sociedad.

Es sumamente relevante que este tipo de actividades sean aplaudidas y apoyadas por los Colegios. Ello permite, aparte de las estructuras básicas de educación, complementar con actividades que constituyen verdaderas herramientas para el desenvolvimiento de nuestros niños en sociedad, enseñándoles a pulir sus personalidades y también, a que de vez en cuando es necesario reírse un poco de uno mismo.

Parafraseando a Chaplin, al final, todos somos aficionados. Vale la pena ante nuestros miedos y fracasos, como dijera Beckett, intentarlo, caerse, reírse, intentarlo nuevamente y volver a levantarse.

DESDE LA TRAGEDIA A LA COMEDIA

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Matías “Mazorca” Lema. Fotografía, gentileza de Camila Cubillos.

           Por Matías “Mazorca” Lema

           Comediante

 

 

 

 

 

“Algunos comediantes contarán historias “verdaderas” increíbles y, al final, un remate perfecto. ¿Saben cómo lo logran? ¡Mintiendo! Yo nunca haría eso. La comedia surge de la verdad. No me gusta adornar mis chistes. No miento sobre mis chistes. Soy sincero. Podría ser uno de esos comediantes, podría, no crean que no. Tengo el potencial. Elijo no hacerlo porque soy un verdadero artista.” – Daniel Sloss. (2018). Dark. 

 

Soy comediante hace un año y cuatro meses, tiempo que he dedicado a sanarme. La decisión nació desde la depresión y la necesidad de dejar de auto compadecerme, no se trataba de ser el gracioso del grupo, se trataba de reír y apaciguar la angustia.

En Chile el concepto de humor está manoseado y mucho más el del Stand Up: entendemos como Stand Up cualquier show unipersonal en el que no hay otra cosa en escena más que un comediante y un micrófono. El género, no obstante, es mucho más complejo, y por lo mismo interesante. Hay una única máxima: la realidad.

Creo que la comedia es mucho más potente y valida cuando se tiene esta premisa, valoro mucho a las personas que son capaces de crear desde sus realidades y no desde un imaginario. Eso porque creo que la comedia es un arte, tanto como cualquier otra disciplina escénica e incluso de otras características como la música o la poesía. Definitivamente sí, son muy distintas, pero comparten esa necesidad de transmitir un mensaje, un mensaje sincero y personal, siempre insinuando que es autobiográfico.

La comedia tiene sobre todo un propósito terapéutico, tanto para la audiencia como para el artista. Sí, el acto de reír es tremendamente importante y necesario en términos de salud y quien sabe qué, pero creo que el acto de reír por sí solo no es suficiente, reírnos del entorno que nos rodea o de nuestras propias experiencias es lo verdaderamente útil, descubrir cómo darle la vuelta a todas las situaciones que nos acongojan. Para llegar a eso hay que excavar en la memoria, estudiar y buscar recuerdos, a esos recuerdos remotos, ocultos y traumáticos hay que darles la vuelta, hay que hallarles un “remate” y ese proceso, si bien agobiante es necesario, nuestro cerebro bloquea mucho para protegernos de nosotros mismos, sin embargo, tenemos la habilidad para usar esta información a nuestro favor.

El valor de la comedia y principalmente del Stand Up creo está en descifrarse, mis comediantes favoritos son aquellos a quienes puedo entenderlos, quienes después de un show me dejan pensando “con que así es la mente de esta persona”, una interacción con un comediante de Stand Up debiese ser como una interacción en cualquier dialogo, debiese sentirse esa conexión en la que estás conociendo a alguien. Me gusta conocer al público también, idealmente acabar un show y hablar al menos un par de minutos, ojalá no de la rutina, ojalá de su experiencia. Por eso aprecio y valoro tanto lugares como La Logia Club de Comedia que permite e idea esta retroalimentación post espectáculo.

Al hacer comedia desde la realidad te enfrentas a más universo que lo anecdótico, te conviertes en el emisor de un mensaje, hacer comedia sin discurso es irresponsable y poco interesante. Tu opinión cobra sentido y se valida o no en cada espectáculo, pero debe estar presente. Eres responsable de cada una de tus palabras y eres responsable de crear un perfil que permita entender el verdadero sentido de tus “chistes”. Si quieres hacer un “mea culpa” está bien, si quieres hacer una sátira para reflejar tu postura respecto a alguna situación también, pero eres responsable de dejar en claro ello, sino fácilmente te conviertes en el abanderado de una opinión que no te compete.

El humor y la depresión van de la mano. No conozco comediante que no sea proporcionalmente triste como gracioso. Como ya he mencionado estos son mis favoritos, aquellos interpretables, aquellos con quienes puedes vincularte, yo me vinculo a ellos y valoro tremendamente cuando los demás son capaces de vincularse a mí en estos relatos que retratan toda mi vida. Mis especiales favoritos son los que abordan la tristeza y que se esfuerzan en dar este giro; “Sebastián Contreras en Pijama” debe ser de todos lo que he visto uno de los que mejor logra este objetivo. Está todo lo que he dicho: es oscuro y honesto. Recuerdo la noche en que lo filmaron, recuerdo a una audiencia perfectamente sincronizada con él.

La comedia es importantísima para vivir sanamente, enfrentar las realidades personales y colectivas es esencial para cumplir este objetivo. Somos el producto de todo lo que hemos vivido y todo lo que pensamos. Sacar toda esa energía, manifestar toda esa experiencia es lo mejor que podemos hacer para sanar y soportar. Y escuchar a otras personas hacerlo para darnos el coraje es más que buena compañía.

“La risa no es el opuesto a la tristeza. La felicidad es el opuesto a la tristeza. La risa es una reacción que puede existir en ambos casos. Si lidian con la tristeza penando y llorando… Felicitaciones, que bueno que les sirva. A mí, no. Si lloro de tristeza me siento como la mierda, es peor, no mejor. La risa me da alegría, me hace mucho más feliz. Uno se ríe más cuando vuelve del otro lado de la tristeza.” – Daniel Sloss. (2018). Dark. 

RESEÑA

Matías “Mazorca” Lema, 20 años, oriundo de Iquique, actual residente en Valparaíso. Comediante en La Logia Club de Comedia, espacio dedicado exclusivamente al Stand Up en Valparaíso, además co-productor en el mismo.

Links de interés:

Sebastián Contreras en Pijama: https://www.youtube.com/watch?v=hVRe9QLaWLI&t=10s

Daniel Sloss, Dark:

https://www.netflix.com/watch/80223720?trackId=200257859

La Logia Club de Comedia:

https://www.instagram.com/lalogiaclubdecomedia/

 

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